viernes, 19 de abril de 2013

DELIRIO




El delirio es un sentimiento desbocado con miradas de reloj donde la paz se escapa tan rápidamente como el tiempo, el brillo de la mirada se vuelve hacia adentro para convertirse en un mundo de tempestades interiores, y los ojos se anegan con el agua salobre de un reciente pasado diluido, cenagoso, que emborrona los sentimientos en una especie de desvarío que difumina los colores de la felicidad por el estremecimiento constante, y que deja patente la escasa vitalidad de esa situación. Se convierte en un estado de guerra sentimental, disparando sufrimientos que hacen una guerrilla sin fin al alma.

Se busca la paz constantemente y te cercas, intuitivamente, a todo lo que signifique estabilidad. Ansías la calma y quieres hallarla en el reencuentro de las aguas en pleamar, en esos escasos segundos de paz infinita, de salitre y de silencio, en el intento de abrir en esa tregua, las puertas de salida a algunas decisiones inconfesables que retumban en las sienes a base de corazón entristecido.

Emborronas un papel con todo lo que sientes en esa especie de locura que llena la cabeza de temores, de negación, de necesidad; haces trazos y letras sin sentido en una pequeña hoja de papel que cabe en cada uno de los suspiros dados, con miradas de inmensidad en la espera de que llegue nuevamente a esas pupilas febriles, el universo constelado...

Ese delirio es un descabellado fin de fiesta de la filosofía de la vida, lleno de temporales que dejarán las temidas resacas de la memoria, precisando sobrevivir para lograr, por fin, ver de nuevo el sol y la luna. Ellos, proporcionarán la fuerza con la que desechar definitivamente, la esperanza inútil de recuperar en el pétalo escarlata que descansa entre las hojas del libro de la vida, que nunca volverá a ser una rosa entera y viva. Tomar el aire bajo ellos ayudará a retomar de nuevo las riendas del presente y plantar nuevos rosales.

Es indispensable mirar al cielo y retomar los fuegos artificiales de las destellantes estrellas para regresar a tierra firme como luna nueva, y erradicar ese estado de locura que produce el desamor, la tristeza o el miedo.


Ángeles Sánchez gandarillas ©
18-IV-2013 

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