jueves, 6 de diciembre de 2012

LECTORES FRUSTRADOS


¡Antes de que vuelva papá! Esas fueron las últimas palabras que nos gritó nuestra hermana mayor; todavía resonaban por el pasillo. Teníamos que recoger el suelo del despacho. Le habíamos cubierto de tierra y abono para plantar un árbol y conseguir los libros de cuentos. Mi padre, nos había guardado la escalera de la estantería bajo llave como castigo. Total, por regar a nuestra ternerita recién nacida para que creciera rápido y nos diera leche.

Fuimos recogiendo toda la tierra del suelo.

Según dijo mi hermana: ¡Aunque plantéis ese árbol al que mamá llama “encantador”, no le crecerán cuentos, es una estupidez y encima, maloliente!


Ángeles Sánchez Gandarillas ©
30-XII-2012

No hay comentarios: