miércoles, 31 de octubre de 2012

VOLVERÉ.


Volveré, más hoy pretendo
llegar hasta mi Atalaya,
a llenar de mar mis ojos,
las manos de rubia playa,
de fábulas y de Arco Iris
y henchir con salitre el alma. 

Guardaré la luna llena
que iluminó el rompeolas
de borrascas y partidas
fundiéndose en ciabogas,
y me asiré a los nordestes
que respiré por mi boca. 

Que iluminen las estrellas
las huellas que yo he dejado
de mi ciudad a tus rías,
con destellos hasta el cabo,
de la Iglesia a la Barquera,
entre los puentes y ocasos... 

Quiero acunarme en las olas
cada vez que me adormezca,
quiero, amiga, ver mi sino,
de humedales que reflejan
las abundantes corrientes
que manan de sus riveras. 

¡Ay San Vicente, mi villa
de cantos y de fervores,
en mareas pleamares
que saben de los adioses
y, del llanto de los fríos
que encogen los corazones. 

Me despido de los picos,
de sus siluetas nevadas
 y sin tregua, de ternura
al ceñirme entre las algas,
a las gestas y linajes...
¡Llévame hasta la Atalaya! 

Para tu ida y vuelta a “casa”. 

Ángeles Sánchez Gandarillas ©
28-X-2012

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡No podías haberme interprtado mejor! Me fui con el alma "encogida" al ver ese día espléndido, con los picos envueltos en un brillante algodón de azúcar...¡Qué espectaculo desde la playa pequeña!Paré el coche para mirar a gusto y llevé esa imagen impresa en el alma. He decidido que me basta y no neesito irme a las chimbambas... ¿Qué más se puede pedir? Es el mejor sitio del mundo.