-¡Hola!
-¡Hola! ¿Quién eres?
-Soy yo, tu paréntesis ¿me recuerdas?
-Claro que sí, pero gracias, no te necesito he hecho un punto y aparte.
-¡Cómo!, con lo bien que estábamos así, en medio de la nada.
-Lo sé, pero no me encontraba cómoda entre tus (brazos) paréntesis. Me refugié en ellos por una cobarde necesidad.
-¿Vas a borrarme con esa tinta blanca que lo corrige todo de un brochazo?
-Sí, tu gran enemiga, ella me lo ha puesto fácil y además he utilizado a tus compañeras, las comillas, “borrón y cuenta nueva“
-¿No nos volveremos a encontrar nunca?
-Mi querido paréntesis, ahora recurro a tus otras compañeras, las de admiración... ¡Nunca es mucho tiempo! y no voy a dar paso a más paréntesis, como mucho a estos puntos suspensivos...
Ana Pérez Urquiza ©

1 comentario:
Una reflexión muy interesante -y buen escrito-...
(Lines)
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