Le
guardé tan bien en su día, que después de haber dado mil vueltas
buscándole, le encontré hoy cuando no
pensaba en él.
Le
miré, le remiré, le abrí con lentitud, y fui saboreando cada una de sus
páginas, sin siquiera leer ni los títulos de su contenido. Solo hice mirar una
por una, acariciar una por una las doscientas caras de su contenido.
¡Dios!
¡Pero que obra de arte tengo entre mis manos! ¡Que belleza, y que primor! El papel dulce y aterciopelado como la piel de un bebé, la impresión en
tinta color azul viejo. La maquetación perfecta. Las ilustraciones delicadas
como la espuma, y el título, que tampoco es obra mía, poesía que sale o entra
por la vieja venta: “MIRADAS”.
Abre
la puerta del libro la llave del maestro Luis Alberto Salcines, el intelectual más importante que a mi
juicio hoy tiene Cantabria, y la cierra
la de Rafael Sánchez Ortega, el poeta de los poetas. Entre una llave y otra, una
recopilación de mis pobres escritos que se sonrojan ante la grandeza de sus dos
guardianes… ¡Gracias amigos, por haberos dignado escoltar mi muestra!
El
diecinueve del próximo diciembre hará un
año que estuvo a punto de ocurrir una desgracia. No ocurrió porque el
Todopoderoso así lo quiso, a pesar de que Nieves Reigadas, María Diez, Lines
Sánchez, Flor Martínez, Lali Delgado, Ana Pérez, Isabel Bascarán, Laura
González, Dolo Liaño, Blanca
Santos, María Escobio, Jezabel Luguera y Sussy Arobes, hicieron todo lo
posible porque ese día me diera un infarto. ¡Malvadas…!
Si
yo no había hecho nada, nada esperaba, y nada merecía. Pero llenasteis de gente la sala para conseguir que me
acojonara bien acojonado. Y lo conseguisteis. No supe reaccionar. Y después de
escuchar mil palabras halagadoras, y de
exclamar para mis adentros lo de “tierra, trágame”, Nieves me entregó ese libro que nunca acabaré
de agradecer. No, no supe reaccionar.
Creo que el libro no le vio ni
Dios, porque a mi no se me ocurrió mostrarle a nadie.
Tanta
emoción de un golpe abotargó mis sentidos. Luego llegué a mi casa, y en familia
miramos y admiramos el libro. Después le guardé, y todo lo relacionado con
aquél día y con el libro, entró como en una especie de letargo. De un dulce
letargo del que en alguna ocasión quise salir, y cuando fui en busca del libro
no supe encontrarle.
Le
descubrí hoy tras los tomos que tengo en una estantería, y me alegró lo
indecible. Sin público, sin emociones, sin aceleramientos ni prisas, me pareció
una de las cosas más hermosas que he tenido entre las manos.
Creo
que sois todas unas brujas. Buenas, unas
brujas buenas como las hadas, pero ¡unas brujas! Que bien lo urdisteis, y tú,
Nieves, reina de los encuadernadores, ¡que bien lo hiciste! Por eso hoy que se
acerca la fecha en que se pudo celebrar mi “cabo de año”, quiero
reiteraros mi agradecimiento con un abrazo interminable para todos los
componentes del Taller de Escritura de la Biblioteca Municipal de San Vicente
de la Barquera, que el próximo lunes reiniciamos la andadura de un año más
con las letras.
Jesús González
G. ©

4 comentarios:
Jesús, siempre lo consigues. Emoción, risas, admiración a tus sentimientos y letras, sentirse bien porque te conocemos y disfrutamos, porque nos haces ver la realidad, por perdonarnos aquel día, del que eras merecedor, por cierto...
Por todo eso y más.
Amigo: Te quiero.
Lines
Jesús, nunca paso por nuestra cabeza la idea de que la sorpresa te iba emocionar tanto,intentamos hacerte algo muy bonito,sin que tu enterases y lo conseguimos,lo mejor ver la sala llena,con autoridades incluidas que fueron expresamente a acompañarte ese día,nosotros,Salcines y tu familia,y ese momento mágico,que quedara para siempre guardado en nuestros corazones, también nosotros estábamos muy nerviosos,pero fue un placer,disfrutar de esa tarde tan entrañable,que tu te merecías.
¡Cuánto disfrutamos preparando tú Encuentro Literario!
Era tanto el cariño que te queríamos entregar, que todo nos parecía poco, ya que tú merecías mucho.
Solo deseábamos que este evento tan especial fuera el mejor de cuántos se habían hecho, que marcara la diferencia,puesto que tú eres nuestro Jesús, el genial.
Y no me olvido de la gran mujer que es Adelina, tu apoyo y nuestra cómplice.
Un beso muy grande a los dos.
Os quiero.
Nieves
¡Ya un año! ¡Madre mía!
Fue un auténtico gustazo que nos dimos a tu costa, Jesús. Uno de los bonitos recuerdos que me llevé de San Vicente.
¡Es un lujo tener un trabajo así, en el que puedes rodearte de gente tan estupenda!
¡Cómo os echo de menos!
Un abrazo enorme
María (desde Sarón)
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