sábado, 16 de junio de 2012
FRUSTRACIÓN
Y resulta que el futuro deparó algo distinto.
Ella lee con ansiedad esos poemas
y esas cartas no enviadas,
y sumergió el corazón en una lágrima
tan inmensa y tan brillante
como el fuego de su ojos
y la febril ardentía
que hizo de su corazón la brasa.
Y aún, si ella, no supiera de tus llantos,
se henchiría de emociones
al leer entre las líneas a las lunas
de dos almas enterradas,
en la inopia de pasiones sin conquista,
y en los sueños que callaste y que perdiste
por temor a despertarla
por creer que no quería,
y tu querer de soñar en la perfidia...
Y conquistabais entre los dos aquella pena,
una lastima de tiempo que perdisteis,
ese agobio que llenaba tanta página,
ella y tú, en un suspiro enmudecido...
Ignorabas que era miedo
o vergüenza inoportuna,
y que nada te habría negado,
sólo escondió que te quería...;
murmuró cientos de veces que te amaba,
suspiraba con tu nombre
y lo hubieras distinguido
de no estar tan alejado
apiadándote y cerrándote a sus ojos,
esperando que ella fuera la que hablara.
Abrazó cada uno de los pasos que tú diste,
y se embriagó con un abrazo, que ficticio,
anegó de amor sus sueños,
y cubrió con bellas sábanas
la pasión que la embargaba...
Y no era prepotencia, fue desventaja,
se apocaba con tu nombre entre los labios,
se azoraba cuado al paso la seguías o te encontraba,
se licuaba en aquel vaso de bebida
pues, quería ser el agua que tragaras
y morir y abrazarte en tus adentros...
No habrá burlas, buen poeta,
ni habrá risas,
volverá también sus ojos,
secará pronta sus lágrimas, como siempre,
y correrá hasta el santuario
a rezar,
a pedir que no te vayas,
que regreses,
que te espera con su escrito
y te dice, ya por fin,
cuanto te ama...
Ángeles Sánchez gandarillas ©
16-VI-2012
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