viernes, 27 de abril de 2012

23 DE ABRIL.


Fue el Día del Libro, y lo celebramos huérfanos. Nos faltó Foncho. Una fuerza mayor le impidió acudir a la biblioteca, y nos movimos un poco despistados como se mueven los polluelos que les falta el “clo, clo, clo” de su gallina.

Samuel, el bibliotecario, le sustituyó como maestro de ceremonia. El escenario, de película. Con más gusto y primor, que si allí fuera a disertar el Premio Nobel de Literatura.

¡Fue todo un éxito! De crítica, claro, que de público, casi ni un alma. Menos mal que Nieves, Luz, Isabel, Maite, Belén, Mamen, Adelina y Sauri, una jovencita que no conocía, ellas solas valen como oyentes más que medio mundo. Como fotógrafo del evento asistió Agustín Laguna, y Laura como fotógrafo segundo.

¡Y como la crítica, nos la hicimos nosotros mismos! Pues ya está: ¡Como Juan Palomo.!

Faltó también la juventud del Taller: María, Jezabel, Susi… ¡Dichosas ellas que tienen un trabajo que se lo impide! Pero, si, hay que reconocer que entre una y otra cosa, el festejo pareció un poco descafeinado.

Leer, leímos todos con gana. ¡Coño, que bien lo hacen nuestras mujeres! Yo lo hice fatal. Entre las cataratas, los titubeos, y los nervios que se me alteraron con aquél llenazo de público… Pero lo pasamos bien celebrando la fiesta del libro a nuestra manera.

Con lo que no contábamos la mayoría, fue con la sorpresa del final. Nuestro maestro ceremonias, Samuel, nos dio la noticia: “La autora Ángeles Sánchez Gandarilla, (Lines, para íntimos,) había quedado finalista del concurso de Cuentos Cortos de la Biblioteca Municipal de Comillas". Se leyó el cuento, “Cuento”, y un fuerte aplauso de satisfacción atronó el local.

Al día siguiente quienes pudimos asistimos en Comillas a la entrega del premio a la compañera. El salón de actos abarrotado de niños con sus padres y maestros, más los miembros del jurado, más la Alcaldesa y parte de la corporación, más los “fans” de los distintos autores…

(¡Jó!, pensé yo. Casi igual que ayer tarde nosotros en Sanvi, que para no desfallecer de desencanto, tuvimos que cerrar los ojos e imaginarnos la gente hasta subida por las paredes.)

Aplaudimos a todos con ganas, pero un puñado de ellos lo hicimos de forma especial cuando Lines, después de calarse las antiparras, y después de coger con fuerza las riendas del caballo de sus nervios, leyó de forma magistral su diminuta obra. ¡Enhorabuena, Lines! ¡Eres toda una señora de las letras!

Jesús González González ©

2 comentarios:

María dijo...

Pero como sois un grupo tan especial, a pesar de la alta de público, ahí seguís. Muchas ganas pasé de coger el coche y salir para allá, me fue imposible, pero me acordé todo el tiempo de vosotros.
Un abrazo
María (desde Sarón)

nreinor dijo...

Jesús, describes el panorama como nadie.
Genial como siempre y esa ironía que tanto nos gusta y nos hace reir a carcajadas.
Un beso
Nieves