viernes, 23 de marzo de 2012

CURAR.



(Al agua y a la poesía.)


Hoy ya me he curado leyendo el poema; fue tan... ¿diferente?


Las ansias y el beso
buscaban la mente...

...Encuentra minutos
o sé indiferente
e inventa la nada,
esquiva el poniente
elude pensarlo,
ya que es pertinente
huir de esa angustia
y..., vive el presente.
Descansa los hombros
y mira la fuente
y cierra los ojos
y siente el nordeste...
Verás que no existe
ni está permanente,
la muerte del tiempo
pues sigue vigente;
la lucha en tus sienes
es guerra perdida
del alma silente...
Descansa. Mi amigo,
descansa valiente
por todos los cielos,
el monte y las gentes
y cumple el horario
de edades ardientes.
Despeja tu vista
en el faro explendente
con olas y arenas
en cuartos crecientes,
marinos y peces...
amante o doliente.
Retoma las notas,
recuerda, impaciente,
que hay un te quiero
cercano a la fuente,
que mana cariños
de agua corriente,
dormida en remanso
¡qué está reluciente!
guardando el secreto
no siendo un torrente.
La admiran y beben
sedientas las gentes...
Olvida hoy tus penas
y olvida prudente
aquellos antaños;
renueva la mente
y sueña conmigo
quizás, al relente
de todas las tardes
del mar transparente,
en las atalayas
con rosas hirientes,
capullos y espinas
que asoman nacientes.
Te entrego las rosas
que dejan patente
aromas al aire.
El rocío impaciente,
resbala en las hojas
y cae persistente.
Recoge escribiente,
entre las dos manos
que buscan vehementes,
los versos escritos
que suenan valientes,
hablándole al mundo,
que afirman o, mienten...

Eran los cansancios
del hombre ferviente...

Ángeles Sánchez Gandarillas ©
21-22-III-2012

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