miércoles, 4 de enero de 2012

ABURRIDO


Aburrido, y un poco hasta de mala leche... ¡Pues no, no se porqué!. O si lo sé, y no lo quiero reconocer. O lo reconozco pero no lo quiero decir… Ahora tu piensa lo que te de la gana, que yo no he de decirte ni frío ni caliente.

Esto es algo que siempre nos ha pasado a todos alguna vez. ¿Qué a ti, no? ¡Joé, que suerte tienes! No, seguro que no, que no es que tienes suerte; ¡es que eres un mentiroso redomado!

Pero hombre, o mujer, ¿Cómo no vas a haber estado alguna vez de mala leche? A lo mejor es que tú le llamas de otra forma, y no acabas de caer en lo que te quiero decir. ¿Le llamas de malos humos? Oye, `pues si es lo mismo. Otros le llaman de mala hostia, pero suena un poco feo a los que son finos de oído.

Son momentos para que le dejen a uno tranquilo, porque si te tientan un poco la paciencia, estallas. A mi no me gusta estallar, porque aunque cuando lo hago, de momento parece que descanso un poco, después recapacito y me doy cuenta que me he excedido. Además, cuando estallas hasta puedes salpicar a algún pobre inocente, que como suele decirse, paga los platos rotos.

Tan de mala leche estoy que me entran ganas tremendas de soltar una retahíla de tacos, y no parar hasta que me canse. Pero acabo de leer un escrito de Kenia, que me ha convencido para hacer buenos propósitos en este año que empieza, y uno de los míos va a ser eso, moderar los tacos en mis relatos.

Y que conste que digo, moderar, y no eliminar, pues como desde que empecé a escribir, empecé también a conocerme un poco mejor, sé muy bien que eliminarlos de todo va a ser cosa imposible.

Lo bueno que tengo es que el aburrimiento y la mala leche se me pasan enseguida. Tan enseguida, que como para mí, el escribir es una terapia que no falla, ya se me está pasando. ¡Y no quiero que se me pase tan pronto, coñ…! (¡!Nada de tacos!!) Pues si se me pasa, ¿como voy a seguir contando lo que se siente cuando se está de mala host….?

Pues si, mira, la mala leche, ya no es tan mala. Y hasta me fastidia un poco no contarte el porqué la tengo. ¿Sabes? María la bibliotecaria se marcha de San Vicente. Y eso nos fastidia un poco, (si no fuera por los buenos propósitos diría nos “jode un mucho”,) y dime tú ahora ¿qué va a ser de nuestro Club de Lectura…? Aquí tendría que escribir unas líneas de signos interrogantes, de puntos suspensivos… de…!Vete tú a saber!


Jesús González ©

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡A ver hombre de mal café!
La ventaja de todo esto es: María estará a un paso, podemos ir a verla tanto que hasta es posible que tenga que mandarnos a la porra y por último, hijo mío por Dios, que es por su bien...
Si la cosa se amontona, podemos ir al club de lectura que funde en ese bonito lugar al que partirá.
Y podemos tomar chocolate con churros calentitos y llenos de ese líquido revitalizante que sé, tanto gusta a ambos.
Abrazo, mi enfadado amigo, mientras te dure, podremos leer cosillas interesantes de nuestro autor favorito, o sea tú. Lines

nreinor dijo...

Te entiendo muy bien Jesús, no quiero pensar en su marcha, es algo que de momento quiero borrar de mi mente, a veces lo consigo.
Estoy pensando lo mismo que tu, el Club de Lectura y todo lo que significa para nosotros.
Pensamos que nadie puede sustituir a María,creo que mejorarla imposible.
Una forma de llevar la biblioteca impecable.
Profesional, culta, seria, activa, sencilla, cercana y muchas cosas más.
Se merece lo mejor y eso tiene que alegrarme.

Nieves