lunes, 14 de diciembre de 2009

EL PRIMERO DE LOS ENCUENTRO LITERARIOS

MIGUEL IBÁÑEZ



Hace unos días tuvimos un agradable encuentro en el salón de la biblioteca, para disfrute de todos, lectores o no, porque fue ameno y sencillo en su disertación. Una persona con curiosidad, vivencias, experiencia, saber y un montón de aspectos naturales, esto nos iguala a todos pero él los transporta al papel de manera eficaz, entretenida y clarificadora.

Sí, hace pensar, conmueve en algunos casos, divierte y enseña a distinguir en nuestras vidas algunas historias, para tomarlas como una enseñanza para reemprender con acierto ese aprendizaje.

Además de saber dejar impreso todos esos relatos enriquecedores, sabe defenderlos divinamente de viva voz, es más que entretenido saborear este aspecto en directo.

Nos llevó con él de paseo por una vida instruida y dedicada a la educación, tomándonos de la mano dulcemente con su forma de pensar, compartió el juego de sus palabras, razonó el por qué de sus escritos, nos invitó a la travesura de sus ironías, al llanto de sus temores, al pataleo de sus protestas con sapiencia y tranquilidad. Nos muestró la vida en sus “Relatos cortos” con rapidez y dulcemente, como a infantes.

En un momento sentí que estábamos en una de sus clases, atentos a una materia que gustaba a todos incluso a los revoltosos o contestatarios (mi caso), ¡qué silencio!, sin toses ni carraspeos, relajados, afirmando con gestos de vez en cuando en las coincidencias de opiniones que vertía, viendo interés en lo que decía, fruto de la forma de interpretar su día a día.

En definitiva, un comunicador nato. Creo que llegaría muy bien en el aspecto audiovisual, pero de momento sería bueno acercarse a sus publicaciones. Leer a Miguel Ibáñez es un autentico placer, es cercano facilitando la lectura, una propiedad que relaja en este mundo presa de la inmediatez y la prisa injustificadas.

Su poesía a pesar de que él mismo reconoce tiene menos adeptos, también posee esa personalidad y realidad, es muy correcta en su métrica y rima como sabedor de esta materia, pero mantiene el ritmo atractivo de su prosa.

Me gustaría definirlo como un autor cercano, con ternura y cariñoso en sus definiciones, con el tanto por ciento necesario para mostrar la realidad pura y dura. Quizá sean sus obras “El tebeo de los adultos”, con todos los componentes de sabiduría que arrastra Miguel Ibáñez, nunca mejor dicho “EL Maestro”.

Ha dejado el escalafón muy, muy alto en espera de la siguiente.

Ángeles Sánchez Gandarillas ©
San Vte. de la Barquera
12 de diciembre 2009

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