
Había
visto por Telecantabria una exposición singular al aire libre en el bonito
pueblo de Mazcuerras, y me quedé con ganas de ir.
Era
el mes de Agosto, y la ocasión se me brindó al tener unos sobrinos de Madrid
veraneando en Cós. Como queda muy cerca, nos acercamos mi hija y yo a verlos.
Decidimos ir andando por una senda preciosa junto al río y entre frondosos
árboles hasta llegar al pueblo.
La
exposición era del médico del pueblo, José Antonio Andrés Vera. De verdad que
es un gran artista. Hay que tener mucha imaginación para sacar figuras tan
bellas y suaves como la seda. Algunas estilizadas y pequeñas, otras grandes. Me
dejó impresionada la nº 15.”cuerpo de mujer” de una belleza espectacular.
Estaban puestas en sitios estratégicos, y en rincones junto a casas. Las había
color miel con vetas y orificios increíbles, sacando el alma del tronco, y
siempre con ese acabado suave y sedoso. Una graciosa con las puntas pintadas de
azul y metida dentro de la ermita y que cuando le hice la fotografía quedé
sorprendida con el colorido. Otra grande y alada delante de la casa de la gran
Concha Espina, y es que este pueblo es
leyenda pura. No podía faltar la fotografía delante de la maravillosa casa de
Josefina Aldecoa, escritora de gran prestigio que al morir su esposo Ignacio
también escritor, tomo su apellido.
En
una pared de piedra, sorprende el recuerdo al gran músico Jesús de Monasterio;
dos manos en posición de tocar y una placa. Me pareció tan singular como
insólito, impacta… Nunca lo había visto.
Aparte,
en la “Casa Gótica” estaba el médico con otra parte de obras, estas más
pequeñas y vendibles y cuadros llenos de fantasía jugando con ramas y trocitos
cortados de troncos configurando obras exquisitas.
Pasamos
una tarde deliciosa; ya oscurecía y teníamos que volver andando, pero yo me
llevé unas cuantas fotografías y el alma llena de fantasía.
Para
rematar la tarde mi sobrina me regaló un pequeño catálogo sobre la última
exposición de nuestra increíble pintora “Isabel Guerra” Esta vez era en “Casa
de Vacas” Parque del Buen Retiro en Madrid. Además de cuadros también ha
expuesto creaciones fotográficas reelaboradas con las tecnologías de hoy. ¡Esta
monja no pierde comba!
“Se fue haciendo pasión la necesidad de
contar… pero cómo? Plasmando gráficamente lo que necesitaba comunicar. Esto en
la pintura. Tenía que aprender necesariamente aquella forma de decir”.
Después
de estas palabras suyas, yo me callo.
Mª
Eulalia Delgado González ©
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