viernes, 12 de abril de 2013

INSERSEANDO




           
            Mañana 12 de abril, me voy con el Inserso a Menorca. Tenía ilusión por conocer la isla porque me han dicho que es una pasada, pero no podré hacerlo. Ando ayudado por muletas, y además el médico me recomendó reposo hasta que me suelde el hueso. Pero me voy.

            Son ya veintidós años los que llevo viajando con esta organización “carrocera”,  y más o menos sé lo que me espera. Los hoteles que nos acogen  suelen ser buenos  hoteles, y aceptables las comidas.  Pero… Siempre hay un pero: no estamos en temporada, y salvo los estrictamente contratados por Mundo Senior, todo está cerrado  Y por muy bueno que sea el lugar, siempre le veo como un jardín sin flores, y donde moramos, una jaula de  plata, y hasta de oro, algunas veces. De oro o plata, poco importa, si sigue siendo  una jaula.

            Sé perfectamente que este organismo se creó precisamente para que los hoteles no cierren en invierno, y poder así mantener muchos puestos de trabajo. Al mismo tiempo dan a los jubilados la posibilidad de viajar a buen precio, para que nos  relajemos, y conozcamos  otros lugares. Los hay como en Canarias, Mallorca, Benidorm o Torremolinos   que siempre están vivos  porque los hoteles son céntricos o están  bien comunicados por los servicios urbanos. Pero son los menos…

            Yo, que no puedo evitar ser el abogado del diablo a la hora de pensar, dudo si no nos llevarán a tan apartados rincones  para de ese modo forzarnos sicológicamente a comprar  los viajes turísticos que al día siguiente de llegar a nuestro destino, se apresuran a ofrecernos a precios que considero abusivos.

            La experiencia me enseñó a documentarme sobre lo que de  interesante a conocer  tiene la ciudad de turno y sus alrededores, y luego visitarlos de forma particular alquilando un  coche sin conductor. Poniéndose uno de acuerdo con  otra pareja, sale infinitamente más barato, y mucho más cómodo  porque así nos podemos mover  a nuestro antojo.

            Pero esta vez, ¡se fastidió Triana! Por culpa del hueso roto no puedo conducir, y aunque lo hiciera, si llegado a una población no puedo y no debo caminar, ¿para qué lo voy a hacer?   ¡Pero me voy a Menorca! Rápidamente me mentalicé con  hacer reposo en el hotel, y lo primero que metí en la maleta es el libro que nos toca leer este mes en el Club de Lectura, (que dicho de paso,  un ligero vistazo que le eché esta mañana, me hizo sospechar que  va a ser un auténtico coñazo). Y como entretenimiento esencial, el ordenador para escribir algo sobre “Un Baúl Abandonado”, y cualquier otra cosa que me inspiren diez días de vagancia en los salones y terrazas del Hotel Aguamarina
                                                              
Jesús González ©

No hay comentarios: