¡A la cola como todo el mundo! Andrés obedeció a su madre y se colocó detrás de los hermanos mayores. Ella, atizaba la cocina para caldear la vivienda y cocinar un sencillo potaje de fiesta. En fila y sorprendidos, los seis hijos la observaban en silencio. Les mandó vestirse con la ropa de domingo, además, había sacado y colocado los tres libros, que atesoraba en su baúl, cerca de la ventana. Supusieron que llegaría una visita importantísima, porque, a pesar de sus estrecheces, su mamá deseaba que se quedara a vivir con ellos. Llamaron a la puerta. La madre la abrió sonriente y dejó paso a la “inteligencia”...
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
3-XI-2012

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