miércoles, 21 de noviembre de 2012

SENTIMIENTOS A FLOR DE PIEL


El amanecer, esta mañana, parecía presagiar algún acontecimiento importante: la mar estaba tranquila y el cielo  se reflejaba en sus aguas como un espejo. En el horizonte se apreciaban los colores  anaranjados del viento sur acompañados de  un silencio  impresionante que me hizo estremecer, contemplando  tan bella  estampa matinal.

Me sentí privilegiada, por poder disfrutar  de estos amaneceres, y durante unos segundos respiré profundamente para llenarme de esa calma repleta de tanta paz.
Después continúe con mis tareas, como de costumbre,  invadida de una inmensa tranquilidad, ya que ni por asomo podía imaginar lo que la mañana me depararía.

Antes de dar las diez una llamada de teléfono me indicaba que una persona preguntaba por mí y se dirigía a donde yo estaba y que por favor la atendiera.

Ni por atisbo podía imaginar que me iban a entregar un gran ramo de flores, y la chica que me lo entregó se quedó un poco cortada cuando leí la tarjeta y rompí a llorar.

No era para menos. Al  leer lo que allí ponía: ”compañeros del Taller de Escritura”, la di las gracias entre sollozos y ella se fue sonriendo.

Así me encontró Samuel cuando llegó a trabajar haciendo mis tareas y llorando a moco tendido. Le debí asustar porque, sorprendido, me pregunto qué me pasaba, le señalé el ramo de flores y le enseñé la tarjeta, y la respuesta que recibí fue un cálido abrazo de cariño y complicidad.

Después, amablemente, me hizo las fotos para conservarlas de recuerdo e incluso me hizo sonreír para que saliera bien en ellas.

Así fue mi jornada, inolvidable, como tantas otras que tengo guardadas en el alma, y con mis sentimientos a Flor de piel, esos que unas personas maravillosas, con su cariño, hacen que mi vida sea más feliz.
                                            
Flor Martínez Salces ©
20 de noviembre, 2012

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