¿Qué pasa hoy? ¡Menudo atracón de sombras que se está dando el sol!
Las sandalias van dejando su huella sobre el alquitrán: Cinco minutos y he avanzado sólo unos escasos pasos. La canícula me achicharra. Diluvian todos los poros. Y, ahora, para colmo me voy a escaldar en el semáforo. Cierro los ojos; ¿cuánto tiempo transcurre del rojo al verde? Sed y atontamiento. La mente abotargada de sopor. Un último esfuerzo: cambio las compras de mano. Los pocos metros se me vuelven infinitos. ¡Por fin, el amado portal! Dejo las bolsas en el descansillo para dar con las llaves. La mano serpentea por el bolso mientras el resto descansa. ¿Qué pasa? –me digo. Me concentro algo - lo que puedo- y, por fin, me responde el cerebro: “Se las has dejado a tu hijo para que subiera al ático”
-“El número al que llama está fuera de servicio” –me hace saber el móvil antipático de mi marido.
-El número al que llama está apagado. Las 14:30. Sí, mi hijo ya habría fichado.
-Ring, ring…¿Si, ama? Pip, Pip, Pip
“En el momento en que alguien abra la puerta del garaje, aprovecharé para llegar al coche” -me digo.
Oh, esto es el paraíso. No habrá más de unos 12 grados. La cabeza la poso sobre el nuevo cojín; en el estómago la mantilla de perlé de Zara. Y me adentro, poco a poco en séptimo cielo.
-¡Las seis! Me incorporo. Como los niños, siento ganas de orinar. Liberada, con el paso ligero entro el “City Supermarket” Y aprovecho el viaje para cargar el móvil.
-Ring, Ring, Ring “- ¡Pero, Andrea, ¡ por qué no has cogido el teléfono? He llamado hasta a Urgencias”! -es la voz de mi marido.
-Ring, Ring, Ring. Ama, ¿estás bien? Siento lo de las llaves. No he podido llamarte desde el curro.
-Ring.Ring. Ring. ¡Por fin!, ama. Nos has tenido en vilo. ¿Has tardado tres horas en percatarte de la situación? Desde luego, lo tuyo no son los aparatos modernos, ¿eh? ¿Pero estás bien?
-“El número al que llama está fuera de servicio” –me hace saber el móvil antipático de mi marido.
-El número al que llama está apagado. Las 14:30. Sí, mi hijo ya habría fichado.
-Ring, ring…¿Si, ama? Pip, Pip, Pip
“En el momento en que alguien abra la puerta del garaje, aprovecharé para llegar al coche” -me digo.
Oh, esto es el paraíso. No habrá más de unos 12 grados. La cabeza la poso sobre el nuevo cojín; en el estómago la mantilla de perlé de Zara. Y me adentro, poco a poco en séptimo cielo.
-¡Las seis! Me incorporo. Como los niños, siento ganas de orinar. Liberada, con el paso ligero entro el “City Supermarket” Y aprovecho el viaje para cargar el móvil.
-Ring, Ring, Ring “- ¡Pero, Andrea, ¡ por qué no has cogido el teléfono? He llamado hasta a Urgencias”! -es la voz de mi marido.
-Ring, Ring, Ring. Ama, ¿estás bien? Siento lo de las llaves. No he podido llamarte desde el curro.
-Ring.Ring. Ring. ¡Por fin!, ama. Nos has tenido en vilo. ¿Has tardado tres horas en percatarte de la situación? Desde luego, lo tuyo no son los aparatos modernos, ¿eh? ¿Pero estás bien?
La tranquilizo,le afirmo que estoy como unas castañuelas. Y que hasta me río del sol: con un “chincha rabiña” como se burlan los niños.
San Vicente de la Barquera, a 9 de noviembre de 2012
Isabel Bascaran ©

1 comentario:
Excelente,como todo lo que escribes,¿para cuando un libro tuyo?,seria un placer poder leerlo y guardarlo para siempre dentro de nuestros corazones.
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