Era el temor quien guiaba mis pasos
en el paseo diario de la vida,
donde viví momentos de placeres
y donde hallé zozobras o alegrías...
Y recorrí con todo ese equipaje
desnudada del odio y de mentiras,
no aprendiendo de aquellos sentimientos
son los reveses que hoy, me desaniman.
Hay una opción, dejarlo en el olvido,
a pesar de raspes y de la inquina.
Será mejor no entrar a este debate
que la razón, por cierto, es muy esquiva.
La discusión nació de las razones
que cada uno con su razón fustiga,
y, si observas, descubres reflexiones:
¡Qué cada cual razona y legitima!...
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
18-X-2012

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