jueves, 18 de octubre de 2012
FUTURO INMINENTE
Con esa exactitud, tan característica de la ciencia, supe que hoy tampoco acudirías a la cita.
Lo sabía.
Me lo dijo tu mirada perdida en el infinito.
Cerré el dosel y me recosté en el sillón; estaba solo, cansado y envuelto en una noche eterna...
Conecté el piloto automático y obsesionado, seguí mirando tu holograma.
Mi ilusión se deshacía cada vez que pretendía tocarte.
Hasta las estrellas habían dejado de interesarme. A todas les había puesto tu nombre, Alba.
Me reconfortaba saber que la Tierra estaba, tan solo, a dos años luz.
Pronto podría abrazarte...
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
9-X-2012
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