Déjame
vivir tranquila
no
me agobies con palabras,
no
presumas de que sabes
ni
me cuentes tus falacias.
Yo
te escucho y asevero
y
me hago la entendida,
aunque
tengo mis carencias
no
hace falta que presumas.
Hace
tiempo que te observo
y
contemplo tus argucias,
llevas
todo a tu terreno
y
me duele esa malicia.
No
te rías a mi cara
simulando
otra cosa,
ni
me adules con engaño
sé
que eres vanidosa.
Déjame
vivir tranquila
con
mis temores y miedos,
ya
es demasiado tarde
y
no quiero tus desvelos.
Flor Martínez Salces ©
Octubre,2012

1 comentario:
Somos libres de vivir a nuestra manera. Nadie lo puede variar, ni tampoco podemos cambiar al ofensor...
Un escrito lleno de madurez...
Publicar un comentario