sábado, 20 de octubre de 2012

MI MANO IZQUIERDA.





Mi mano izquierda, me reprocha cada día  que no escriba con ella, está enfadada conmigo hace muchos años, pero ahora se ha puesto terca y no deja de darme la lata.

Después de tanto tiempo tiene celos de la derecha y me cuestiona porqué no  la uso. Lo cierto es que tiene razón y aunque lo he intentado muchas veces no hay manera de que las letras fluyan correctas al escribir.

Así que con toda mi paciencia, me he sentado y la he puesto en mi regazo para explicarla el motivo por el cual no la puedo utilizar para eso.

¿Sabes una cosa? Yo nací zurda, pero nadie se dio cuenta hasta que empecé al colegio,  pues  cogía el lápiz de manera diferente a otros niños, y en aquel tiempo  eso estaba muy mal visto, incluso se decía que eran señales demoniacas y había que corregirlas.

Además para quitarme el hábito de usarte, me amarraban la mano a la espalda  y aunque yo no entendía el porqué, al final consiguieron que aprendiera a escribir con la derecha.

Muchas lagrimas derramé, creo que fue muy injusto; solo tenía cuatro años, y también a mis  padres les convencieron que era lo mejor para mí.

Como ves, no fue un capricho  mío dejarte sin usar, si no una imposición de aquellos que me enseñaron, pero a los cuales les recriminaría, si pudiera, lo que me hicieron.

¿Ahora puedes comprender un poco mejor, porqué no soy capaz de escribir contigo?

Sabes que te utilizo para casi todo y muchas veces me enfado por no poder hacer más cosas juntas, y por ese motivo al final os tengo que usar a las dos y siento que me faltan las fuerzas para hacer todo lo que quiero.

Además, tus reproches  me han hecho ponerme a buscar información de los efectos que pudiera haberme ocasionado el  que me corrigieran  mi manera de utilizarte, y tengo que decirte que me he quedado sorprendida y a la vez he comprendido algunas carencias que he ido notando con el paso de los años.

Ahora concibo  muchas cosas  y porque me cuesta tanto entender a veces algunas explicaciones.

Según  estudios médicos realizados, nunca se debe forzar a un niño a cambiar de mano, se nace, zurdo o diestro y si esto se altera puede ocasionar daños al cerebro.

¿Me vas entendiendo?

Ahora eso ya no lo podemos cambiar, y debemos juntas seguir investigando, porque estoy segura que mi capacidad intelectual, podía haber sido mejor.

¿No te has fijado cuanto me cuesta memorizar las cosas y lo que me ocurre?

Tengo que  esforzarme mucho y aún así, mis lagunas son frecuentes, creo que  a mi cerebro llega la información, pero una vez allí, se descoloca y no sigue el ritmo que debiera.

Como ves a mí tampoco me hace ninguna gracia dejarte arrinconada cuando me pongo a escribir, espero que ahora lo entiendas, y no me sigas presionando, porque este trauma lo compartiremos juntas toda la vida y así, si tú me ayudas, yo me sentiré mejor.

Gracias por secarme mis lágrimas, no quería llorar, tampoco me atrevía a contártelo, pero ahora me siento mejor, me he desahogado, puede que a quien se  lo diga me tache de loca o paranoica, pero me da igual, porque estoy convencida que si me hubieran dejado ser zurda, mi vida podría haber sido muy diferente y esa es una cosa que jamás me la quitare de mi cabeza.   

 Flor Martínez Salces ©
Octubre, 2012

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