viernes, 26 de octubre de 2012

CONCURSO




Esperaba con ansia una llamada telefónica.

Le comunicarían donde debía presentarse para recoger el premio del concurso literario.

A partir del momento de la entrega del premio sería famoso y conocido por todos.

Llevaba dos horas sentado al lado del teléfono.

Sonó con estridencia y le cogió desprevenido; el susto fue morrocotudo.

Levantó su mano derecha temblando...

El miedo al éxito no le permitió levantar el auricular.

Salió a dar un paseo como todas las tardes.

Suspiró profundamente y se sintió feliz.


Ángeles Sánchez Gandarillas ©

26-X-2012

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