CONCURSO
Esperaba con ansia una llamada telefónica.
Le comunicarían donde debía presentarse para recoger el premio del concurso literario.
A partir del momento de la entrega del premio sería famoso y conocido por todos.
Llevaba dos horas sentado al lado del teléfono.
Sonó con estridencia y le cogió desprevenido; el susto fue morrocotudo.
Levantó su mano derecha temblando...
El miedo al éxito no le permitió levantar el auricular.
Salió a dar un paseo como todas las tardes.
Suspiró profundamente y se sintió feliz.
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
26-X-2012
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