Así
lo escriben ellos, con “k” de kilo.
Y así lo escribo para que no se
disgusten, pero yo siempre lo escribí, y lo vi escrito con “c” de casa.
Pues
allí me planté el viernes, en Barakaldo
con “k” de kilo. Y no fui absolutamente a nada, pero hacían una excursión los
de Val de San Vicente, y nos fuimos a
pasar el día con ellos. Tenemos amigos en
este lugar, pues no en vano vivimos dieciséis años en Muñorrodero.
Además, yo había pasado muchas veces por Baracaldo con “c” de casa, para ir a
Bilbao, al aeropuerto, o camino de la frontera, pero entrar, lo que se dice
entrar al pueblo, (perdón, ellos le llaman ciudad,) nunca lo había hecho.
Sabía
de antemano que en Barakaldo con “k” de kilo no hay mucho que ver. Y comprobé
que era cierto, que no lo hay ni con “k” de kilo, ni con “c” de casa.
Hombre, en el centro del pueblo tienen una gran plaza donde está el
Ayuntamiento que no está mal. Y además del Ayuntamiento está en ella una escultura grande, muy grande, de un hombre totalmente desnudo con
una gran maza de hierro levantada por encima de la cabeza, que no se muy bien
si representa a los antiguos forjadores de sus industrias del hierro, o le tienen
para que todo el mundo vea lo bien dotados que están los vizcaínos, y la maza
para descargarla sobre la cabeza del que lo dude.
Nos
esperaban a la entrada, dos guardias municipales para indicar el camino a los
autobuses, e incluso habilitaron un sitio especial cerca de la plaza, para su
aparcamiento. Nos recibieron en el Salón
de Plenos donde Tontxu, (¡Hay que
joderse, con lo fácil que es decir Antonio!) el alcalde, nos dio la bienvenida,
y Roberto, el alcalde de Val de San Vicente, agradeció la acogida. (Ocurre que Tontxu se apellida Rodríguez, lo
que ignoro es si cuando firma lo escribe
así, o pone Rodriguezkatúa.) Nos proyectaron un breve “vidio” sobre su ciudad, nos regalaron a cada uno una
publicación sobre lo mismo, y pusieron a nuestra disposición un par de guías
para que nos mostraran los lugares más interesantes
El
guía del grupo donde iba yo, debía de ser
uno de esos vizcaínos que se les
llena la boca cuando hablan del Gran Bilbao, porque entre las cosas que le
escuché, aseguró que Barakaldo con “k” de kilo, en su época más floreciente,
(que seguramente fue cuando era Baracaldo con “c” de casa,) había sido la
ciudad de España no capital de provincia, con más población censada. Para
asegurarme de haberlo oído bien, le
pregunté si con más población que Vigo o Gijón, y me aseguró que sí. Cuando se
lo conté a mis amigos no lo creyeron. Y
cuando me lo demostraron investigando mediante Internet en el Instituto
Nacional de Estadística, también yo dejé
de creerle. ¡Es que estos del gran Bilbao, son la leche!
A
las dos y media en punto estábamos dentro de los autobuses para ir a comer. Nos
llevaron a un lugar llamado El Regato, a unos cinco kilómetros (con “k” de
Barakaldo,) del centro urbano. Es un lugar realmente bonito y bucólico arropado
por montañas de abundante vegetación, y comimos de p. m. como se suele decir a
veces para evitar el daño que el taco pueda hacer en los oídos. Después de
jamón, espárragos, foie, (seguro que de auténtico canard de la mismísima región de Aquitania,)
pimientos rellenos, langostinos y revuelto de gambas con ajetes y gulas, nos
dieron un chuletón deshuesado a cada uno, que pesaba más de medio kilo con “k”
de Barakaldo. Como yo no tengo paladar, no se si era bueno o malo. Pero para mi
estuvo delicioso, tierno, dorado por fuera y sangrante por dentro. Sabroso a
rabiar, y con abundantes tiras de pimientos
y patatas fritas. ¿Se puede pedir
más? Si, el postre, que fue lo menos interesante: tarta con helado.
Amenizó
la comida un virtuoso del acordeón, y cuando los pocos que se decidieron a
bailar, se cansaron, montamos de nuevo en los autobuses, y nos apeamos en Las
Arenas al mismo pié del Puente Colgante. El objetivo no era otro más que pasar a Portugalete a pie, a todo lo
ancho del río Nervión.
Casi
hace mil años que crucé yo de un lugar al otro en el trasbordador que lleva
casi a ras de agua personas y vehículos.
Así, desde el año 1.893 que se
construyó, siendo el primero del mundo en este tipo de puentes colgantes. Lo
que yo ignoraba es que en 1.999 se
construyó un ascensor dentro de cada una de sus dos torres, por donde suben los
turistas y cruzan caminando a cincuenta metros de altura para bajar en el otro
“descensor” a la villa de Portugalete.
Realmente mereció la pena porque desde arriba se admira mejor la
grandiosidad del puente, y se recrea la vista con el impresionante paisaje marítimo
y urbano.
Después
volvimos a Cantabria con “c” de casa, y en rodando unos pocos kilómetros con
“k” de Barakaldo, alcanzamos a nuestra
hora habitual la cama para
descansar. ..
Jesús González ©

2 comentarios:
Buen Komentario.
Por cierto, creo que hoy, a las 5 h., viene Salcines a las Amas.
Abrazo. Lines
Muy bueno , Jesús . Veo que estuviste en mi pueblo Las Arenas donde nací y viví hasta los diecisiete añitos . Mi segundo apellido es Urquiza o Urkiza , como a ti te guste más jajaja...
Un abrazo.
Ana
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