Se te olvida decirle
que la noche es enorme
cuando faltan tus sueños
al dormir de los hombres.
Y se oyó ese quejido
en los dos corazones,
es la arena del tiempo
en un cielo de albores.
Ni siquiera es el alma,
será niebla de insomnes
que ensombrece la luna,
y el silencio... responde.
Y serán las estrellas
que se adhieren entonces,
a los ojos inertes
de algún árbol sin flores.
¿Qué será de los hilos
que anudaban las voces
de unas cartas que hablaban
y dejaban canciones?...
Eran músicas blancas
eran besos de cobre
que quemaban el alma
y apagaban pasiones.
Y, si no lo recuerdo,
es mecer el derroche
de un cariño olvidado,
del pasado y el goce.
Imagino en el sueño,
imagino a tenores
y a las viejas guitarras...
y el morir de pasiones.
Imagino los versos
que abrasaban, insomnes,
a la espera de encuentros
en sus citas de amores.
Imagino a los chicos
su deseo en la noche
y quimera, y poema
en paseos sin norte...
Imagino aquel día
y el encuentro de ardores,
el desnudo en las ropas
y el vestir de arreboles.
- Delibero de pronto
y me asombro al momento
que, quizá fue nostalgia
y que pudo ser cierto...
“Y abandono estos versos...”
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
4-VI-2012

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