domingo, 3 de junio de 2012

MENSAJE SIN FLORES.



Recibí un mensaje con inesperadas palabras de amor. Seguro que llenaría de paradójicos escalofríos, al remitente y a mí.

Creí que estaba dormida y despierta a la vez; la vida había conseguido marearme, porque, hubo una vez en que hubiera querido cultivar esas flores.

Sí, mi corazón se salió del sitio y no tuve donde guardarlo, ahora, supe de la inexistente coincidencia del amar.
El mensaje recibido me golpeaba con las letras y el mundo me confinaba entre aromas de la noche que asomaban por la ventana abierta...

Que alguien me amara era un traje nuevo que apretaba mi corazón en el pecho; era conturbador y me hacía recordar cuando no fui correspondida. ¡Dioses!

Mi cabeza giraba y todo se instalaba en la lejana memoria, entre la nada. Ni siquiera tuve tiempo de permitirme soñar en paseos de la mano por los claros de los montes o, bajo la luz radiante del sol.

Ya no quiero amores, se me acabó la energía y me rendí ante la realidad; hace mucho tiempo, toda la vida...

Mi jardín se quedó sin flores en febrero, y las hierbas silvestres ahogaron las semillas de la reseca esperanza entre mis áridos adentros...

Es posible que estuviera insomne y soñara despierta...


Ángeles Sánchez Gandarillas ©
2-V-2012

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