martes, 12 de junio de 2012

CAJA CANTABRIA.



Tengo en ella una mini cuenta desde tiempos inmemorables. Lo de mini es porque como se solía decir en mi pueblo, “la putería no da para más”. Pero grande o chica, tengo una cuenta. Y tengo la colección entera de revistas que esta Caja que fue cántabra, ha editado, y que trimestralmente hasta hoy, a regalado a sus clientes. Lo de que “fue”, lo digo así porque ahora mismo no se si lo es o no lo es. Con eso de las fusiones ya no sabe uno por donde se anda. Pero me daría por satisfecho con que lo supieran ellos.

Esa mini cuenta me da derecho a asistir todas las tardes que lo desee al Club Social que para jubilados y pensionistas, Caja Cantabria tiene en San Vicente de la Barquera.

Es un lugar espléndido: Un primer piso con ascensor en el mismísimo corazón del pueblo, con inmensos ventanales sobre la hermosa Plaza circundada de Plátanos. En el interior, servicio de bar a precios de ganga, y un amplísimo lugar con dos docenas de mesas y sillas donde la mayoría de los asistentes echan sus partidas de cartas, dominó o parchís. Hay un confortable salón de actos donde ateniéndose a lo programado, lo mismo se imparten conferencias sobre temas de actualidad, que actúan artistas de todo tipo. Un apartado tranquilo guarda una mini biblioteca con varias colecciones de libros, y la prensa diaria, y hay otra sala con ordenadores donde hasta hace cuatro días se impartían clases gratuitas de su manejo, para que cualquiera de nosotros pudiera acceder a Internet.

Y al frente de todo ello Ángel Fernández, un profesional donde los haya, que nos atiende con solicitud y simpatía. ¿Se puede pedir más? Pienso que no. Pero… entre los que aquí asistimos ha empezado a escucharse un “rum, rum” que no le gusta. Y lo malo es que el coño “rum, rum” ese que os digo se ha escapado de entre estos muros que nos encierra, y ya en la calle se hacen comentarios sobre si será o no será cierto que el Club Social pueda cerrarse.

Las tutorías de Internet que impartía Kiko, ya se interrumpieron este año. ¡ Cuidado que venía gente a sus clases! Y no venían más por falta de ordenadores, que por parte de Kiko, estaba dispuesto a atender a un regimiento entero de jubilados que se le presentara en el local.

Supongo que este peligro se deberá a la puta crisis.

Y supongo también que la “crisis” puta esa de la que todo el mundo habla, es la falta de dinero. Porque si hubiera dinero, no habría crisis

Yo, como un poco tonto, no acierto a comprender lo de la falta de dinero. ¿Es que se derrite como se derriten los cubitos de hielo? Que yo sepa, no. El dinero que había en Caja Cantabria, lo mismo que lo que había en el resto de las Cajas, en algún lugar tiene que estar. El dinero, dinero, es contante y sonante. Y por necesidad tiene que ocupar un espacio. Si de las arcas de Caja Cantabria ha desaparecido, a las arcas de quien ha ido a parar? ¿Tan difícil es averiguar quien autorizó préstamos que nunca se devolvieron? ¿O es que solo se encuentran responsables cuando se trata de pobres chorizos?
A mis pobres entendederas les parece que esto empezó a suceder a raíz de las autonomías, que fue cuando los políticos de turno a su vez empezaron a meter las narices en las cajas de las Cajas. Pero ¡joder! Si los políticos no hacen ni medio bien la política, que es lo suyo, ¿Cómo coño hemos sido tan tontos el pueblo llano, que les permitimos administrar los dineros de las Cajas cuyos beneficios estaban destinados a bienes sociales?

Que a lo peor no es así, como yo lo entiendo. Pero entonces, por favor, que alguien me lo explique con claridad, para que todos sepamos donde está ese dinero que hubo y ahora parece que no hay…

Jesús González ©

2 comentarios:

nreigadasn dijo...

Jesús, una vez más dices verdad y hablas de una realidad que nadie encuentra respuesta.
El dinero de la cajas y bancos se lo ha llevado alguien, seguro, pero no hay responsables, no hay culpables, lo cierto es que encima les han indemnizado con un montón de millones de euros, roban, hunden la banca y les bonifican.
Y estos desgraciados han dejado a familias en la calle por no poder pagar sus hipotecas.
Yo necesito que alguien me explique todo esto, porque no entiendo nada.
Estas entidades financieras con ánimo de lucro extremo, nunca fueron solidarias, solo de cara a la galería y para beneficiarse.
Espero que el CLub Social Caja Cantabria no pague las consecuencias del despilfarro.
Hasta luego, Nieves

Anónimo dijo...

¡Eso!
La dama de hierro.