martes, 22 de mayo de 2012
RESPUESTA.
Quizá no se quisieran las respuestas...
Sería la inquietud de las visiones
o quizá, la de los sueños ya olvidados...
En la espera, su vida era un exceso
y dudaba en sus sueños del engaño
porque, ya del amor se desespera,
de otros tiempos en que fuera lo ansiado...
Ni tampoco quería ya otra vida,
¡sólo vivir la hora en que había amado!
¿Quién sabe de las luchas y los miedos,
quién dice si el amor fue o no buscado,
quién quiere condenar las fantasías?
¿Quién la amaría, quizá un alocado?
¿Quién leyó, y al hundirse en esa historia,
y por ella, rezaría a lo más sacro?
Esperaba a la luna o a una estrella,
luceros tan cercanos que al soñarlos,
iluminaran, muy claro, a los suyos
pues, son los que quiere en amor esclavo.
Otra fue la respuesta, amigo mío,
no sabía si era eso lo trovado
o tomó lo que sintiera aquel poeta
y dejó una parte en lo plasmado.
Leía cada noche maravillas,
buscaba lo sensual en las palabras
sentía y vivía en su sortilegio;
“haría alterarse a muchas almas”.
Ternuras envueltas en unos versos,
pasiones que por siempre perduraban
en afanes y ansias bajo las blusas,
y aquellas caricias ¡tan exaltadas!...
En fin, había tantas fantasías
en versos emanados desde el alma
que, fundía el amor entre las rosas
de un lirismo apasionado..., era el drama.
Hay muestras de incierto en esas respuestas...
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
18-V-2012
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1 comentario:
El drama nunca ha sido mi taza de café, sin embargo, hay momentos que el drama embellece esas instantes dolorosos que nunca quisiesemos experimentar.
Así como dicen que hay muertes bellas..
Saludos.
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