miércoles, 30 de mayo de 2012

LA MORAL POR LOS SUELOS.



A Luis Alberto Salcines le teníamos que hacer un monumento en San Vicente. Lo malo es eso, lo de siempre: el coño dinero, que sin él nada se puede hacer. Los ayuntamientos casi no tienen ni para pagar a sus funcionarios, así que como para pedirles para monumentos. Y por suscripción popular, sacaríamos poco más o menos, lo que sacan un domingo cuando pasan el cesto en misa.

Pero si no “monumentamos”, al menos que quede constancia de que merecer, si que se lo merece: Lleva varios años acudiendo todas las semanas de forma totalmente desinteresada a una tertulia cultural que dirige en la sede de la Asociación de Amas de Casa, y al menos hace otro par de años, o tres, que nos trae un escritor o escritora para que nos hable de su obra a los componentes del Taller de Escritura y del Club de Lectura de la Biblioteca Municipal. ¡Ahí es “ná”!

La moral que tiene que tener este hombre para buscar cada mes un escritor distinto, y para convencerle de que se desplace hasta San Vicente a leernos sus poemas o relatos, sin más beneficio que unos apagados aplausos al final de la sesión.

Pero el título de mi escrito de hoy nada tiene que ver con lo que dejo escrito hasta ahora a fórmula de preámbulo. El tener la moral por los suelos se debe a que no fui capaz de entender ni un solo poema de cuantos ayer tarde nos leyó Jesús Cabezón.

Hombre, ni uno, ni uno… tampoco. Me pareció que en uno habló de un Dios hecho más o menos a su medida, y ahí me pareció que coincidíamos. Y otro muy fogoso hablando con la Monroe, que también supe por donde iban los tiros. ¡Pero del resto…! Es que no, vamos, que no me llegó nada, ni leyéndolo él, ni leyéndolo yo.

Y esto desmoraliza. ¿Tan corto de entendederas soy? ¿Tan escasa mi sensibilidad, que ni siquiera me inmuto? Estuve tentado a observar alguna cara del resto de escuchantes, pero me aguanté y guardé la compostura. Y grité para mis adentros: ¡Pero que tonto soy, Dios mío!

Por otro lado pienso que a mi si me gusta aquello de: “Con cien cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corre el mar, sino vuela, un velero bergantín”. Y lo otro de: “Me gustan las queridas tumbadas en los lechos, sin chales en los pechos y suelto el cinturón; al aire el muslo bello, revueltos los cabellos, que gozo, que ilusión”. Y me gustan los poemas de Rafael Sánchez Ortega, y los de Lines, y los de Flor…Pero coño, los de Jesús Cabezón no fui capaz de digerirlos.

Me terminé de desfondar cuando salimos a la calle, e Isabel aseguró que a ella le había encantado el poeta. O esta Isabel es superdotada, o yo soy “superdesdotado”. O a lo mejor, las dos cosas juntas, que a mi ya hace tiempo que me parece que Isabel es de las que ven crecer las hierbas.

Al resto no os he preguntado, sólo observé algún gesto extraño en la cara de Ana, y esto me reconfortó un poco. Así que, decirme algo ¡por favor…!

Jesús González González ©

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Relaja Jesús!
Es normal que alguien guste más o menos. La poesía de Cabezón, como dijo Salcines, se reconoce en cualquier sitio. Viste de gala las palabras sobre lo terrestre, es árido en su definiciones y además, tiene la formación suficiente para escribir en niveles especiales, para doctos en la materia y personas clarividentes. Nosotros, querido amigo, somos alumnos todavía, pero, tengo la esperanza de que algún día, sabremos distinguir esa belleza y otras.
Te enviaré un correo.
Por lo demás, un señor educado, formadísimo,(mira el libro superdocumentado e investigadísimo que donó a nuestra biblioteca), tranquilo y agradecido, pues notó los detalles de nuestras flor y Nieves, la recopilación de sus escritos, la presencia de un representante del Ayuntamiento y, al público...
Tú bien lo dices, le agradecemos su presencia y seguro que aprenderemos algo de él, como de todos los escritores que nos trae Salcines.
Abrazo, amigo. Lns

Anónimo dijo...

¿Te fijaste lo poquito que preguntaron?, eso resultó sintomático, ¿verdad?

La dama de hierro dijo...

¡Y cuando preguntó Agustín, el del "periodiquín"-por lo de cada 3 meses-, algo sobre la poesía metafísca, ¿qué, cómo se quedó el personal?, ¿quién era el racional allí?, ¿nosotros solitos?!

Anónimo dijo...

Hay una escena en Bienvenido Mr Marshall en la que durante un discurso de un politico un paisano le dice a otro "hay que ver lo que sabes este tío... no se le entiende nada!"

Anónimo dijo...

Yo , querido Jesús también me sentí una " desdotada "me sorprendí mirando mi reloj cada cinco minutos y eso en mí amigo mío es muy mal síntoma. Este sí es mi comentario .