jueves, 15 de noviembre de 2012

SIN PALABRAS


Sí, aquel escritor se había quedado sin palabras, la peor de sus pesadillas. Ese título, “sin palabras”, fueron con las que empezó un correo un amigo extrañado por su silencio.

Llevaba así todo el día, y excepto alguna carta, una costumbre de muchos años, correos y comunicaciones por medio del ordenador, no había escrito nada de nada. Sentía que le faltaba algo.

Miró en su archivo de trabajos empezados, intentó retomar algunos de ellos, poemas, escritos, cuentos, pensamientos...; nada surgió en el recorrido de su mente a los dedos. Hasta ignoró a un moscardón enorme que volaba por su sala de estar, tampoco le inspiró. Eso sí, le extrañó que aquella gran mosca azulada y negra, de alas grandes, ruidosas y transparentes, apareciera fuera de su época y con un frío que pelaba; seguramente que también estaba desorientada. La miró con indiferencia y cerró la puerta tras de sí, ni siquiera intentó que saliera por la ventana, ya saldría ella si quería.

Arregló sus cosas, a él mismo y salió a la calle. Llegó hasta un edificio donde sabía que un grupo confeccionaban trajes regionales. Subió a ese lugar privilegiado donde se reúnen a coser; tiene grandes ventanales que iluminan y a su vez, dejan ver parte de la ría de San Andrés y el puente de la Maza. El paisaje se convirtió en un lento atardecer sobre el espejo inmenso de la pleamar. Es un placer observar detrás de los cristales protegido del frío y del ruidoso tráfico, además de estar arropado por el dinamismo y alegría de aquellas personas.

Se volvió y hablaron de como comenzaron esa aventura de retomar y vestir trajes típicos. Según le contó la promotora de ese sueño, todo surgió de una casualidad. Un turista preguntó por una postal con la imagen del patrón del pueblo y no la había. De ahí partió la idea de celebrar vestidos con los trajes de “Marineros de gala”, la fiesta y feria del patrón, San Vicente Mártir. Eso sucedió a primeros de septiembre, hicieron una reunión en octubre y la primera ficha para la compra de tejidos y contratar la confección a la persona que se avino a esta aventura, se rellenó el 14 de noviembre de 2011. 

Investigaron las historia de las vestimentas de antaño, revisaron páginas y páginas e incluso, se trasladaron hasta la vivienda del que más y mejor había descrito esos trajes. Él les aleccionó y presentó a la persona entendida en las telas, los patrones y en la confección más adecuada.

Tras dos meses de esfuerzos exhaustivos y en un tiempo record, los miembros de este grupo se vistieron de “Marineros de gala”, el día de su patrón, San Vicente Mártir, el 22 de enero de 2012.

Hoy, veía ante sí, un grupo que se había multiplicado y que ajenos a este aniversario, cosían relajados.

Se escapó de esos recuerdos al ver a un compañero del taller de escritura que compartía ese mismo salón, escribía con alegría y hacía nacer en el suave teclear, un rumor que se parecía a la llegada a la playa de las olas remansadas.

Conversaron un instante. Le preguntó si escribía algún poema, dijo que no. Estaba rehaciendo algunas notas de su libro que él, había tenido la suerte de leer. Se alejó para no interrumpir su trabajo y pensó que quizá, le hubiera pegado algo de su erudición y creatividad.

No se le había pegado nada, seguía en seco.

Salió del lugar a la vez que el grupo de costura y se dejó envolver por su alegría.

Otro día escribiría, hoy simplemente, se limitó a disfrutar de la esencia de la realidad que en ocasiones, se le extraviaba entre las letras...


Ángeles Sánchez Gandarillas ©
14-XI-2012

No hay comentarios: