lunes, 20 de julio de 2009

RECUERDOS

Hola Uve, de nuevo dirijo a ti mis notas y además esta vez, parece que contradigo una creencia que siempre he mantenido. El pasado es ya algo vivido, el futuro, aún no se conoce y no ha de tenernos preocupados, lo normal es disfrutar el presente.

Pero hoy he de reconocer que pienso de nuevo en lo que dije y me propongo algo interesante. El ignorar del todo el pasado, nos llevaría a eliminar la memoria, con lo que sería poco probable, el conocimiento de todas las materias, las de la inteligencia, los sentimientos, el agradecimiento, el sabor, el tacto, conversaciones, caricias, los besos, etc.

Y ya metidos en harina, comenzaré por algo que me sucedió el otro día, relativo a un encuentro que se repite algunas veces, pero nunca me he detenido a valorar a la persona en cuestión.

Ella es especial, creo que la conozco o veo desde hace unas décadas. Llama la atención su forma de estar en la vida, siempre referido a su forma de ser hacia afuera, porque nunca he llegado a intimar en grandes conversaciones ni en aspectos del carácter de cada una; es capaz de pasar inadvertida a todos, silenciosa, prudente, se que es trabajadora y constante, sin embargo conmigo siempre se ha comportado amable y agradable y a veces para mi sorpresa, comunicativa.

Soy consciente, por algún rato en los que hemos tenido intercambio de opiniones, siempre en contadísimas ocasiones, que es una persona como todas las demás, con sus trabajos, su familia, sus estudios, su ocio. También pude disfrutar de alguien con quién se puede discernir de cualquier tema, es inteligente y sabe un bastante de todo, para personalizarla me atrevo a llamarla Ce y como ves Uve, la cosa va de iníciales, pienso en que alguna vez, pueda presentaros, ella sabrá rápidamente que la cito, porque es especial en muchos aspectos.

Empecé a tratar con ella hace aproximadamente 16 años,(casualidad, coincide el número con el día de mi cumple meses, alguna vez trataremos esto de fechas y números casuales o causales), estábamos en una clase de adultos, que en mi vida he pasado por muchísimas de ellas, intentando formarme lo más posible, dentro de este mi lugar de residencia, se llamaba entonces P.E.P.A., preparación especial para adultos, pero hacía honor a sus iníciales, porque solamente acudíamos mujeres.

Sí, era de gestión y contabilidad; de aquella fumaba y me costó bastante, controlar mi dependencia tabaquil y no salir del aula constantemente a fumar, ¡que cosas!, ahora estoy libre de esa sumisión e incluso podría hasta definirse como enfermedad; aquel curso era para Ce casi que un paseo, creo que estaba simplemente recordado algo aprendido o posee una inteligencia por encima de lo habitual, esto segundo de igual forma, lo tengo bien claro.

Eran además clases generales de cultura, de aquella coincidieron algunas cosas bastante crueles en mi vida, gracias a aquellas horas con los demás alumnos, conseguí evadirme de los malos momentos. Donde creo mejor lo pasábamos, era en las pruebas de memoria por medio de juegos rápidos con palabras, que girábamos en derredor, amontonando grupos de ellas, para que nuestra mente actuara con prontitud al enumerarlas.

Otro momento agradable para mí, era la parte de lenguaje o gramática, por supuestos los escritos o redacciones, allí fragüé uno referido a mi infancia, no recuerdo como era en general, pero sé que me dejó un buen sabor de boca o de alma, he buscado entre mis cuadernos y no lo encuentro, allí Ce estaba en su salsa igualmente.

Al finalizar casi el curso, alguien, creo que fue nuestra profesora, habló en algún momento de la taquigrafía, de lo interesante que podría ser saber alguno de sus signos; se comentó que en los grandes juicios es así como se toman notas del mismo, la rapidez con que se hacen, importante en grandes empresas con directivos estresados, que casi tienes que ir tras ellos tomando datos para su correspondencia y donde el conocimiento de la taquigrafía es una ventaja. Se comentó sobre lo bien pagados que estaban y los poquitos buenos profesionales dedicados a esta ciencia, increíble en sus medio dibujos y rallados que decían palabras o frases, podrían parecerse a los jeroglíficos egipcios.

La sorpresa fue mayúscula cuando Ce nos dijo que ella sabía, tampoco le iba a importar enseñarnos durante algunos ratos, me alegré en cantidad, era descubrir un tesoro de aquellos que cuando era niña, pensaba encontrar en alguna casa antigua. Estaba a gusto, deseando descubrir todos aquellos secretos de los signos taquigráficos. Pero claro, como todas las ciencias costaba aprender, había dificultad y era necesario la constancia, repetición, memoria, etc.

Fue una excelente profesora, aunque ya no era la primera vez que actuaba como tal, pero en otras materias más fáciles y de menos duración.

Ce es de esas personas que resultan empáticas y además agradables, con personalidad, inteligentes, de las que se aprende siempre, en definitiva para mí es como alguien que tratara habitualmente, no importa lo poco que nos vemos y lo poquito que nos comunicamos, en todas las ocasiones, es atrayente, parece que tenemos esa continuidad de amistad en años, aun no siendo así; creo estar cercana a ella y seguro que sería fácil coincidir en muchos aspectos.

Aquí queda esta especie de homenaje a tu forma de ser, intimista, recogido, prudente, sensible y parece que solitaria porque quieres.

Uve, esta es la historia de Ce o al menos lo que yo he visto, hasta otra ocasión. Podría ser que surgiese contigo esa empatía hasta por escrito, al menos por mi parte lo creo, ya veremos…

Ángeles Sánchez Gandarillas ©
San Vte. De la Barquera
18 de julio de 2009

2 comentarios:

Anonymous dijo...

Angeles.

que hermoso homenaje a "C", un placer conocerla a traves de tu escrito. Un abrazo sincero.

V

Anonymous dijo...

Desde que conozco la existencia de vuestro grupo os sigo con asiduidad envidiándoos de alguna manera. Pero hoy me he llevado la gran sorpresa cuando me he visto reflejada en tu escrito. Por ello rompo mi habitual modo de ser, para dejar constancia de mi agradecimiento a través de estas frases. Gracias Lines, de verdad, GRACIAS por toda tu consideración, expresada con tanto afecto. Aunque ambas sabemos mis limitaciones es muy agradable sentirse halagada. Desde aquí mi enhorabuena a todos y mi reconocimiento a tu capacidad que ya sabía de antes.

Ce