
Ha sido uno de esos sueños que recuerdas perfectamente. Lo curioso es que tampoco fue esencialmente malo, ni mucho menos; no fue el resultado de una opípara cena, nada que me afectara en mal momento, quizás fuera una conversación de ayer, aunque el tema pasó por encima del sueño, quizás algo tendría que ver.
Pues bien, empezaré intentando explicar lo soñado. La verdad sea dicha, es algo que no he conseguido desde hace muchos años, pero en este sueño estaba sucediendo, en cantidad y calidad, muchas cosas.
Estaba feliz, contenta de conseguir la famosa cuestión, pero feliz; feliz, pero lo inexplicable, era el desasosiego que acompañaba esta historia, no obstante, me obligaba para seguir en mis trece, es más padecía al pensar en su término.
Desde luego la mente no tiene vacaciones, además parece crear sus historias o relatos a golpe y, con la ayuda de Morfeo, creo que sería un magnifico escritor nocturno, perfecto, sin faltas de ortografía, ni repeticiones, donde sus guiones serían pasados a la gran pantalla de nuestra imaginación, siendo nosotros mismos los espectadores e incluso en algunos momentos, los directores.
Serían películas o proyecciones de varias materias; terror, amores súper románticos, suspense, comedías, policías y ladrones, huidas angustiosas, donde se acaba el camino, un precipicio insalvable o te hundes en un barro pegajoso y denso.
Aquí donde la persecución es más acuciante, te cogen, te cogen... Y cuando ya estás en las garras de alguien, (nunca he sabido quien me perseguía, algunas veces los lobos), despiertas bañada en sudor, la respiración entrecortada y dolorosa, la cabeza que revienta; cuando eras pequeña hubieras recurrido a mamá o papá, pidiendo socorro, vendrían a abrazarte y tranquilizarte; pero cuando eres mayor, has de capearlo solo, estás incorporado en la cama, esperando olvidar esa angustia, te cambias el pijama y tratas de relajarte, agradeciendo saber que era un feo sueño, a pesar de los visos de realidad sufridos.
Pero a pesar de tener mis sueños calificados, desconozco en que tipo de cortometraje, estuve anoche de espectador, definirle y ubicarle en su sitio me va a costar, ¡seguro!, no obstante, me voy a quedar con la parte fácil y lo disfrutaré, seguro que esta noche intentaré viajar al segundo capitulo. ¡Felices sueños!
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
En San Vte. de la Barquera
3 de julio de 2009
Pues bien, empezaré intentando explicar lo soñado. La verdad sea dicha, es algo que no he conseguido desde hace muchos años, pero en este sueño estaba sucediendo, en cantidad y calidad, muchas cosas.
Estaba feliz, contenta de conseguir la famosa cuestión, pero feliz; feliz, pero lo inexplicable, era el desasosiego que acompañaba esta historia, no obstante, me obligaba para seguir en mis trece, es más padecía al pensar en su término.
Desde luego la mente no tiene vacaciones, además parece crear sus historias o relatos a golpe y, con la ayuda de Morfeo, creo que sería un magnifico escritor nocturno, perfecto, sin faltas de ortografía, ni repeticiones, donde sus guiones serían pasados a la gran pantalla de nuestra imaginación, siendo nosotros mismos los espectadores e incluso en algunos momentos, los directores.
Serían películas o proyecciones de varias materias; terror, amores súper románticos, suspense, comedías, policías y ladrones, huidas angustiosas, donde se acaba el camino, un precipicio insalvable o te hundes en un barro pegajoso y denso.
Aquí donde la persecución es más acuciante, te cogen, te cogen... Y cuando ya estás en las garras de alguien, (nunca he sabido quien me perseguía, algunas veces los lobos), despiertas bañada en sudor, la respiración entrecortada y dolorosa, la cabeza que revienta; cuando eras pequeña hubieras recurrido a mamá o papá, pidiendo socorro, vendrían a abrazarte y tranquilizarte; pero cuando eres mayor, has de capearlo solo, estás incorporado en la cama, esperando olvidar esa angustia, te cambias el pijama y tratas de relajarte, agradeciendo saber que era un feo sueño, a pesar de los visos de realidad sufridos.
Pero a pesar de tener mis sueños calificados, desconozco en que tipo de cortometraje, estuve anoche de espectador, definirle y ubicarle en su sitio me va a costar, ¡seguro!, no obstante, me voy a quedar con la parte fácil y lo disfrutaré, seguro que esta noche intentaré viajar al segundo capitulo. ¡Felices sueños!
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
En San Vte. de la Barquera
3 de julio de 2009
1 comentario:
y los sueños...sueños son...
dulces sueños Angeles. Mejor despertar¡¡
Abrazos
V.
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