jueves, 9 de julio de 2009

LAS BIBLIOTECAS

Hoy tampoco tenía tema para escribir, pero mira tú por donde le encontré: Hace días que estoy tras conseguir El Túnel, de Ernesto Sábato, que nuestra Biblioteca tiene prestada a un lector. Subí para ver si ya había sido devuelta, pero no. Bueno, pues si no leo, escribo. Y le pregunté a María sobre qué tema escribir, por que mi mente no daba más. Siempre dije yo que María era la mejor bibliotecaria de España, pero aquí, en confianza, te diré que, claro, María es también la única bibliotecaria que he conocido en mi vida, por lo que también podría ser la peor. Pero, ¡cá!, estoy seguro que para que otra mejore a María, necesita tener un par de ovarios muy bien puestos, a parte de una dosis de dulzura y una capacidad de atención que es muy difícil conseguir. Pues bien, a ésta, a María, le pregunté sobre qué escribir, y la verdad es que no fue muy original en la respuesta. Me dijo que sobre alguno de mis viajes, o sobre el verano en San Vicente. ¡María, mujer!, que mis viajes no le interesan a nadie, y del verano en San Vicente, que voy a contar si todos los años es lo mismo, y quien lea esto, que serán cuatro amigos, eso si llegan a cuatro, saben de sobra como es el verano aquí.

-Pues escribe sobre las bibliotecas. –Me dijo. –O si no, sobre…

-Por favor, no me des más ideas, que me cruzas los cables. Vale eso.

Bajando hacia el centro del pueblo pensé que teniendo en cuenta la profesión de María, tampoco tuvo que estrujar mucho su intelecto para darme la idea. Pero bueno, no dejo yo de reconocer que fue algo parecido a lo que hizo Colón con el huevo, así que, ¡gracias María!

Y lo curioso del caso es que con las Bibliotecas me sucede lo mismo que con las bibliotecarias, que sólo conozco una, la del pueblo. Bueno, a decir verdad, estuve tres o cuatro veces en la Menéndez Pelayo de Santander, a cosas muy concretas, y aquello me pareció un laberinto enorme, con unas estanterías repletas de libros que llegaban hasta el techo, con unas gentes que se movían silenciosas como fantasmas, y un hablar tan quedo que parecía no faltar más que un confesionario de por medio, y de repente pensé que allí no se podía investigar otra cosa que no fuera tétrica. Pero claro, eso fue una primera impresión; después ya me dije yo que aquello era un lugar muy serio donde se almacena casi todo el saber de los grandes pensadores, y me fijé más detenidamente en los hombres y mujeres sentados en la penumbra y absortos en la lectura de libros gordos como misales de antaño, y sentí así como una especie de envidia, como ganas de sentarme junto a ellos y pedir el libro más voluminoso que hubiera, como diciendo a todos: ¡PA´ INTELECUAL, YO!

Donde de verdad aprendí lo que es una biblioteca fue aquí, en San Vicente de la Barquera, y no hace mucho tiempo. Un día vi unos papeles pegados en las columnas de los portales, y en ellos decía que se pretendía crear un “Club de Lectura”, e invitaban a quien quisiera, y sin pensarlo dos veces subí. Entonces conocí a María que me pareció una cría. Cuando le dije que quería formar parte de dicho Club, creo que me miró así como quien mira un bicho raro, sin duda porque pensó que lo mío era demencia senil.

-Pero si este hombre está ya para sopas y buen vino…

Esto pienso yo que pensaría ella, y no me equivoco en mucho a juzgar por la cara que puso. Pero eso si, me atendió de primera como atiende a todo el mundo, y sacó esa sonrisilla de niña buena, que no digas tú que no la tiene, y me inscribió como “lector fundador del Club” que tan bien modera ella.

Mas tarde, cuando la cosa comenzó a funcionar, comprobé que lo de leer casi no era cosa de jóvenes, que el que más y el que menos de los que estábamos, ya peinaba canas. Hemos leído y comentado autores y libros muy diferentes, y le hemos sabido sacar un sabor especial a la lectura.

Terminé haciéndome socio de la Biblioteca, y, fíjate, ¡no cuesta dinero! ¿Has visto cosa más rara que esta? Como documento acreditativo te dan una tarjeta como las de los bancos, pero claro, con ella no puedes pagar nada, pero mira, si no sirve para presumir de rico, presumes de intelectual, que como dicen ahora, eso también “mola”….

Jesús González González ©
Julio 2009

3 comentarios:

Anonymous dijo...

Jesús, dices que peinas canas, eso será por fuera porque por dentro, eres joven y vitalista y apuesto que podrías escribir sobre el verano de aquí, también sé que eres leido y no sólo por 4 amigos,sguro que tu narración del estío pegín, tendría cosas que nadie hemos observado. ERES GARNDE.Lines

Flor dijo...

Jesús ya no se con que calificativo definirte,pues tus relatos estan llenos de realismo y sencillez,me asombras,te superas cada vez que escribes y me tienes enganchada a tus letras,eres maravilloso,besitos.
NO ES HALAGO GRATUITO
LAS LETRAS QUE TE DEDICO
PUES CADA VEZ QUE TE LEO
CON LAS TUYAS YO REVIVO

Anonymous dijo...

Jesús..

Cada vez que encuentro un post de tu autoria, siento la alegría que pones en ello, tienes una fuerza que sobrecoge y a la vez entretiene.

abrazos y felicidades

V