Pues bien, personaje anónimo/a, con tu permiso, serás el interlocutor en la distancia, porque creo que así estaré más cómoda escribiendo, sí, me parece que dirigiéndome a una sola persona, tendré la facultad de estar a una altura y con posibilidades de crecer en este ambiente lleno de letras, imaginación y en algún porcentaje, de sentimientos personales, bueno, eso es lo que deseo, otra cosa será conseguirlo.
Y ahora que me he subido a semejante transporte, ¿qué digo?, porque esto de sacar algo estéticamente agradable, que tenga sabor y que igualmente siente bien, produce en mí, la sensación de ser quien tiene la obligación de preparar un banquete o en este caso, un menú para disfrutar de tú a tú.
Sin llamadas a ningún tipo de interés, tan solo disfrutar de esos platos, con relajo, tranquilos, en un pedacito de terraza, con un cielo quizás un tanto nublado pero templado, y que mientras se saborean todas estas condiciones y platos, surjan sin querer conversaciones o silencios, esas situaciones agradables, en la que se comparten con alguna amistad actual o futura, el devenir de sentimientos que nos igualan.
Esa sensación de lograr sin querer, una conjunción y empatía que satisface a ambos. Me ocurre, que aún teniendo esa impresión, quisiera saber si la otra persona en cuestión, está tan a gusto, como yo lo estoy, si disfruta de los platos materiales del comer, como de los del alma; es más, aún pasando el tiempo, a pesar de las coincidencias asombrosas que concurren, sigo temiendo que los temas y relación amistosa, estén menguados en el otro ser.
Hay alguien, que una vez me dijo: Tus sentimientos han de prevalecer, como tuyos que son, tus interlocutores a todos los niveles, ya dirán lo que necesiten o quieran, el aprecio por tus propias necesidades, son parte del respeto por uno mismo, serás valorado si dices lo que quieres, lo que esperas o quizás lo que amas, se te respetará y serás igualmente respetado por los demás o simplemente, por los que tu tengas un interés.
Gracias a eso, ahora tengo por cierto que, estoy más segura, me rio incluso más, oso asomarme con mis escritos a los demás, y además me gusta, pero lo curioso es que deseo seguir, sin ese famoso apuro que sentía no hace tanto, hablo y disfruto, tengo esa "FELICIDAD" de encontrarme plena, quizás sea también cosas de la edad, pero ¡bendita edad!; siempre cavilé que llegar a vieja, peinar canas, cumplir años, rutar por lo bajin, no sería un problema, sería y es, que has tenido toda una vida, que disfrutas, y que cuantos más años tengas y más vieja te pongas, eres la privilegiada, porque has conseguido llegar, estás recibiendo el regalo de envejecer, de poder permitirte, aprender, querer, sí sobre todo abrirte a esos sentimientos de cariño, que increíblemente, cuanto más das, más te sorprende la capacidad de ser cariñosa en grandes proporciones, sin medida, no se acaba, da igual la consideración de si son merecidos, creo que tiene que ver solamente, con tus sentimientos, sin analizar ni valorar a nadie.
Pues bien, querido/a V., estamos llegando a término y nos queda lo más disfrutable; los postres y el hasta mañana. Se dice que a veces una regular comida o cena, se arregla con un delicioso postre y un café de esos cremosos y con toda la cafeína,(añoro algo la cafeína), que sientes que, es aquella película que te gustó tanto, que temías su final, igualito que ese café, con el olor característico que emana de la taza al ser terminado, ¡por Dios que sí, es lo mejor!.
Por tanto,en este caso nuestro postre espiritual, si la comida o conversación, fueron flojitas, siempre se puede arreglar con alguna frase que impulse las risas y así tendremos la oportunidad de que sea ese, el sabor en la boca que merece recordar; a claro y ese entorno imaginado o real, donde se ha desarrollado esta conversación-cena.
Como todo ha de ser concluido y retomado en otras ocasiones, eso mismo trato de hacer, he de cortar este fluir de tinta y dejarlo reposar unos momentos, a veces largos, para darle el toque necesario, de una mejora o corrección y desde luego, el escribir, proporciona la ventaja increíble de reparar las patadas al diccionario ortográfico, eliminar lo que no te gusta o lo crees que sobra o incluso aumentar.
Valeeeeeee, acabo con la despedida temida, pero que dará un nuevo momento compartido. Un abrazo alejado, apropiado para personas ausentes, como es tu caso…
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
En San Vte. de la Barquera
a 9 de Julio de 2009
Y ahora que me he subido a semejante transporte, ¿qué digo?, porque esto de sacar algo estéticamente agradable, que tenga sabor y que igualmente siente bien, produce en mí, la sensación de ser quien tiene la obligación de preparar un banquete o en este caso, un menú para disfrutar de tú a tú.
Sin llamadas a ningún tipo de interés, tan solo disfrutar de esos platos, con relajo, tranquilos, en un pedacito de terraza, con un cielo quizás un tanto nublado pero templado, y que mientras se saborean todas estas condiciones y platos, surjan sin querer conversaciones o silencios, esas situaciones agradables, en la que se comparten con alguna amistad actual o futura, el devenir de sentimientos que nos igualan.
Esa sensación de lograr sin querer, una conjunción y empatía que satisface a ambos. Me ocurre, que aún teniendo esa impresión, quisiera saber si la otra persona en cuestión, está tan a gusto, como yo lo estoy, si disfruta de los platos materiales del comer, como de los del alma; es más, aún pasando el tiempo, a pesar de las coincidencias asombrosas que concurren, sigo temiendo que los temas y relación amistosa, estén menguados en el otro ser.
Hay alguien, que una vez me dijo: Tus sentimientos han de prevalecer, como tuyos que son, tus interlocutores a todos los niveles, ya dirán lo que necesiten o quieran, el aprecio por tus propias necesidades, son parte del respeto por uno mismo, serás valorado si dices lo que quieres, lo que esperas o quizás lo que amas, se te respetará y serás igualmente respetado por los demás o simplemente, por los que tu tengas un interés.
Gracias a eso, ahora tengo por cierto que, estoy más segura, me rio incluso más, oso asomarme con mis escritos a los demás, y además me gusta, pero lo curioso es que deseo seguir, sin ese famoso apuro que sentía no hace tanto, hablo y disfruto, tengo esa "FELICIDAD" de encontrarme plena, quizás sea también cosas de la edad, pero ¡bendita edad!; siempre cavilé que llegar a vieja, peinar canas, cumplir años, rutar por lo bajin, no sería un problema, sería y es, que has tenido toda una vida, que disfrutas, y que cuantos más años tengas y más vieja te pongas, eres la privilegiada, porque has conseguido llegar, estás recibiendo el regalo de envejecer, de poder permitirte, aprender, querer, sí sobre todo abrirte a esos sentimientos de cariño, que increíblemente, cuanto más das, más te sorprende la capacidad de ser cariñosa en grandes proporciones, sin medida, no se acaba, da igual la consideración de si son merecidos, creo que tiene que ver solamente, con tus sentimientos, sin analizar ni valorar a nadie.
Pues bien, querido/a V., estamos llegando a término y nos queda lo más disfrutable; los postres y el hasta mañana. Se dice que a veces una regular comida o cena, se arregla con un delicioso postre y un café de esos cremosos y con toda la cafeína,(añoro algo la cafeína), que sientes que, es aquella película que te gustó tanto, que temías su final, igualito que ese café, con el olor característico que emana de la taza al ser terminado, ¡por Dios que sí, es lo mejor!.
Por tanto,en este caso nuestro postre espiritual, si la comida o conversación, fueron flojitas, siempre se puede arreglar con alguna frase que impulse las risas y así tendremos la oportunidad de que sea ese, el sabor en la boca que merece recordar; a claro y ese entorno imaginado o real, donde se ha desarrollado esta conversación-cena.
Como todo ha de ser concluido y retomado en otras ocasiones, eso mismo trato de hacer, he de cortar este fluir de tinta y dejarlo reposar unos momentos, a veces largos, para darle el toque necesario, de una mejora o corrección y desde luego, el escribir, proporciona la ventaja increíble de reparar las patadas al diccionario ortográfico, eliminar lo que no te gusta o lo crees que sobra o incluso aumentar.
Valeeeeeee, acabo con la despedida temida, pero que dará un nuevo momento compartido. Un abrazo alejado, apropiado para personas ausentes, como es tu caso…
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
En San Vte. de la Barquera
a 9 de Julio de 2009
1 comentario:
Angeles...
Quisiera llamarte Lines, ¿me lo permites?.
Creo que nos vamos conociendo poco a poco y afianzando un lazo, a través de la escritura, que conlleva a tratarnos de una manera más cercana, con el debido respeto que merece una chica, la cual me brinda sus letras de una manera sincera y cordial.
*No sabes como disfruto de tu compañía, y la de tus compañeros, en ese banquete de letras, que me han llenado de lindas sensaciones. Sentir el cariño, a traves de cada una de ellas, han hecho que yo sonría, a pesar de las lluvias que siempre llegan inundando el alma, pero esto es algo que todas las personas soportan, con sus días grises y otros de sol reluciente.
Tú, con tus escritos y con esa deferencia que has tenido, has sabido llegar con el sol a cuestas, a iluminar algunos de esos días tristes y a dejar un rayo de luminosidad en las hojas mustias de un árbol que ha perecido bajo las heladas del frío Infierno.
De la amistad invisible que me une a tí, sigo tus sílabas, en la huella que dejan y, en la la amable y dulce compañía de tu canto, ya que tus notas hacen de este encuentro, un renovador paseo.
Un abrazo cordial a través de la distancia.
con cariño.
V
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