Me piden que escriba a V. y no sé por dónde empezar. Quizás porque no sé quién es V. y tampoco quién se oculta tras esa letra tan simple y tan bonita.
He tenido la paciencia de buscar nombres y he encontrado estos: Valentina, Valera, Vanesa, Vanina, Ventura, Venus, Verónica, Vidal, Vilma, Vivian, Viviana, Virginia, Violeta, Victoria, Verónica... Aunque también hay otros como Valentino, Valerio, Vega, Venerando, Verano, Victoriano, Virgilio, Valente, Venancio, Ventura, Vicent, Vincenzo, Virilio, Vital, Valentín, Victor, Victorino, Vinicio, Virginio, Vitalico, Vicente, Vito, Vitalico, Viviano, Vulpiano, Vladimir y Vladimiro.
En fin, que seguro que me he dejado algunos en el tintero, pero tampoco importa mucho. Ignoro si entre estos nombres están las letras que siguen a la inicial de V. y quizás sea así ó tal vez no, pero eso no lo sé y tampoco importa ahora.
Escribo porque me lo piden, porque alguien está interesado en ver mi manera de escribir aparte de hacerlo en versos y rimas y componiendo poemas, pero te pregunto V. ¿No crees que es una paradoja?
Es posible que sea una paradoja y también una curiosidad, pero sea lo que sea, tampoco importa y te voy a escribir estas líneas a ti, precisamente a ti, V.
Voy a crear un personaje de ficción que llamaré V., como tú, y lo voy a dar forma. Tendrá una cara risueña, ojos castaños, mirada cómplice y nerviosa, labios que tiemblan y susurran, piel suave y juvenil y hasta unas ligeras arrugas en su frente joven, quizás producto de las mil y una preocupaciones que la vida nos pasa a todos los humanos.
Este personaje vive a miles de kilómetros, en un lugar donde se oculta el sol, allá donde ahora mismo es invierno ó quizás donde el verano es tan acusado que hace, incluso, más calor que donde me encuentro. Pero estoy seguro de que vive, porque así lo indico en ese proyecto, junto al mar, y escucha, como yo a las gaviotas y las vé pasar cada día.
Yo pienso que esta persona es muy sensible, que lee con los ojos del alma, que mira las letras una a una y se detiene a contemplarlas y a enlazar los adjetivos, con los nombres, los verbos con las preposiciones y busca las metáforas allí, entre los delfines de la costa y entre los cormoranes, que quizás nosotros, en nuestro pequeño Taller, vamos creando y damos vida, con nuestros modestos escritos.
También sé que una compañera, que me llama Jefe, (¡qué paradoja!), te ha escrito y se decide a enviarte uno tras otro varios más contándote sus vivencias, las imágenes que capta de su vida, esos pequeños flashes que como destellos en la noche, cruzan los cielos de su vida y te los hace seguir, con la redacción y en sus letras.
Pero te escribo a ti, V., al personaje de ficción que estoy creando, a la persona que ahora mismo estoy viendo en ese bosque, bajo el roble y la encina, paseando entre el líquen y las hojas doradas del otoño ó quizás buscando las incipientes margaritas de una primavera que compiten con el blanco de las montañas nevadas que ya se retiran.
Te diré algo en secreto, y hablo por mi porque es mi escrito; creo que tengo la suerte y el privilegio de habitar en un lugar de ensueño, en un sitio donde quizás el tiempo se ha detenido. En él se puede ver el mar y la montaña, los bosques cercanos, el verde de los campos, las campiñas, los acantilados y las playas de suaves arenas.
También te diré que esta tierra es cuna de escritores y poetas y que quizás no deje de existir un pueblecito, una Villa y una aldea, que no tenga esa sombra alargada, en un alma, que lleve al papel los escritos en forma de poesía y relatos. Te podría enumerar decenas de autores de quienes tenemos la dicha y la fortuna de poder beber y aprender, a través de sus descripciones, sus versos y sus rimas.
Pero lo más importante creo que es el hombre que vive aquí, que como todo ser humano, puede ser mejor o peor, más guapo o más feo, más alto ó más bajo, pero que si de algo puede presumir es de saber apreciar ese azul del cielo y ese otro color verdeazulado del mar que baña nuestras playas y costas y lo más importante de todo, ese mensaje que del cielo y del mar recibimos cada día.
Y ese hombre es el vecino que nos rodea, el amigo que tropezamos cada día por la calle, el campesino que aún vive en las aldeas de nuestro pueblo, el marino que sale a la mar a buscar esa pesca deseada, el familiar que nos espera en nuestras casas. Y este hombre está impregnado del salitre y de la brisa, al igual que sus mujeres, a quien besa y acaricia ese aire del nordeste que nos roza.
Quizás es un poquito de todo esto que te cuento lo que hace que escribamos, lo que fuerza nuestros dedos a buscar esas cuartillas día a día y a dejar entre las letras lo que vemos, todo aquello que nos viene a nuestra mente. Te dirás si exageramos al hacer con nuestra Villa una bandera. Es posible que así sea, pero te digo sinceramente que así lo vemos y sentimos y así lo plasman nuestros dedos con la crítica correcta.
Bueno V., quizás me he extendido un poquito más de la cuenta y no quisiera ser un pesado. Cumplo con lo que me han pedido y así lo hago. Quizás sigan diciendo que no sé escribir, pero no me importa. Quizás lo mio sean los versos y poemas, quizás simplemente tenga que volver a ensayar, como hace tiempo, aquellos cuentos que una vez me vinieron a la cabeza, quizás tenga que crear de nuevo personajes y situaciones ó tomarlos de la vida en la que vivo y cambiándoles sus nombres.
No lo sé, pero te aseguro y doy fé, de que las sardinas de Jesús son reales, que estaban para chuparse los dedos, que la intolerancia de Flor fue real y no sabes el cabreo que se cogió, aunque también te digo, que tras escribir ese suceso quedó un poco mejor y de Lines, ¡qué decirte!... Quizás ella misma te ha dicho mucho más de lo que yo te pueda decir y si acaso te diré que sí, que ella es real, que existe, y que sus escritos reflejan, como ella bien dice, un porcentaje muy alto de realidad en sus letras.
Por último añadiré que irás conociendo a otras personas de nuestro grupo, aunque a lo mejor ya has leído algo de lo que han dejado en el Taller y sí, creo recordar que así es, ya que recuerdo ahora haber visto tu huella, y esa V. misteriosa en algún comentario dejado en sus trabajos.
Bienvenida V. misteriosa, y no creas que uso el el término femenino a propósito, pues no sé qué letras van detrás de esa uve y tampoco a qué género pertenecen, aunque coloquialmente y en confidencia, con un trago de café bien calentito y fumando un cigarrillo en la mañana, mientras escucho a las gaviotas pasar, anunciando el nuevo día, te digo que tampoco importa mucho.
Que tengas un feliz domingo en mi nombre y el de todos mis compañeros y que nos sigas obsequiando con tu visita, (con uve), y con tus comentarios, (con otra V.).
Rafael Sánchez Ortega ©
19/07/09
He tenido la paciencia de buscar nombres y he encontrado estos: Valentina, Valera, Vanesa, Vanina, Ventura, Venus, Verónica, Vidal, Vilma, Vivian, Viviana, Virginia, Violeta, Victoria, Verónica... Aunque también hay otros como Valentino, Valerio, Vega, Venerando, Verano, Victoriano, Virgilio, Valente, Venancio, Ventura, Vicent, Vincenzo, Virilio, Vital, Valentín, Victor, Victorino, Vinicio, Virginio, Vitalico, Vicente, Vito, Vitalico, Viviano, Vulpiano, Vladimir y Vladimiro.
En fin, que seguro que me he dejado algunos en el tintero, pero tampoco importa mucho. Ignoro si entre estos nombres están las letras que siguen a la inicial de V. y quizás sea así ó tal vez no, pero eso no lo sé y tampoco importa ahora.
Escribo porque me lo piden, porque alguien está interesado en ver mi manera de escribir aparte de hacerlo en versos y rimas y componiendo poemas, pero te pregunto V. ¿No crees que es una paradoja?
Es posible que sea una paradoja y también una curiosidad, pero sea lo que sea, tampoco importa y te voy a escribir estas líneas a ti, precisamente a ti, V.
Voy a crear un personaje de ficción que llamaré V., como tú, y lo voy a dar forma. Tendrá una cara risueña, ojos castaños, mirada cómplice y nerviosa, labios que tiemblan y susurran, piel suave y juvenil y hasta unas ligeras arrugas en su frente joven, quizás producto de las mil y una preocupaciones que la vida nos pasa a todos los humanos.
Este personaje vive a miles de kilómetros, en un lugar donde se oculta el sol, allá donde ahora mismo es invierno ó quizás donde el verano es tan acusado que hace, incluso, más calor que donde me encuentro. Pero estoy seguro de que vive, porque así lo indico en ese proyecto, junto al mar, y escucha, como yo a las gaviotas y las vé pasar cada día.
Yo pienso que esta persona es muy sensible, que lee con los ojos del alma, que mira las letras una a una y se detiene a contemplarlas y a enlazar los adjetivos, con los nombres, los verbos con las preposiciones y busca las metáforas allí, entre los delfines de la costa y entre los cormoranes, que quizás nosotros, en nuestro pequeño Taller, vamos creando y damos vida, con nuestros modestos escritos.
También sé que una compañera, que me llama Jefe, (¡qué paradoja!), te ha escrito y se decide a enviarte uno tras otro varios más contándote sus vivencias, las imágenes que capta de su vida, esos pequeños flashes que como destellos en la noche, cruzan los cielos de su vida y te los hace seguir, con la redacción y en sus letras.
Pero te escribo a ti, V., al personaje de ficción que estoy creando, a la persona que ahora mismo estoy viendo en ese bosque, bajo el roble y la encina, paseando entre el líquen y las hojas doradas del otoño ó quizás buscando las incipientes margaritas de una primavera que compiten con el blanco de las montañas nevadas que ya se retiran.
Te diré algo en secreto, y hablo por mi porque es mi escrito; creo que tengo la suerte y el privilegio de habitar en un lugar de ensueño, en un sitio donde quizás el tiempo se ha detenido. En él se puede ver el mar y la montaña, los bosques cercanos, el verde de los campos, las campiñas, los acantilados y las playas de suaves arenas.
También te diré que esta tierra es cuna de escritores y poetas y que quizás no deje de existir un pueblecito, una Villa y una aldea, que no tenga esa sombra alargada, en un alma, que lleve al papel los escritos en forma de poesía y relatos. Te podría enumerar decenas de autores de quienes tenemos la dicha y la fortuna de poder beber y aprender, a través de sus descripciones, sus versos y sus rimas.
Pero lo más importante creo que es el hombre que vive aquí, que como todo ser humano, puede ser mejor o peor, más guapo o más feo, más alto ó más bajo, pero que si de algo puede presumir es de saber apreciar ese azul del cielo y ese otro color verdeazulado del mar que baña nuestras playas y costas y lo más importante de todo, ese mensaje que del cielo y del mar recibimos cada día.
Y ese hombre es el vecino que nos rodea, el amigo que tropezamos cada día por la calle, el campesino que aún vive en las aldeas de nuestro pueblo, el marino que sale a la mar a buscar esa pesca deseada, el familiar que nos espera en nuestras casas. Y este hombre está impregnado del salitre y de la brisa, al igual que sus mujeres, a quien besa y acaricia ese aire del nordeste que nos roza.
Quizás es un poquito de todo esto que te cuento lo que hace que escribamos, lo que fuerza nuestros dedos a buscar esas cuartillas día a día y a dejar entre las letras lo que vemos, todo aquello que nos viene a nuestra mente. Te dirás si exageramos al hacer con nuestra Villa una bandera. Es posible que así sea, pero te digo sinceramente que así lo vemos y sentimos y así lo plasman nuestros dedos con la crítica correcta.
Bueno V., quizás me he extendido un poquito más de la cuenta y no quisiera ser un pesado. Cumplo con lo que me han pedido y así lo hago. Quizás sigan diciendo que no sé escribir, pero no me importa. Quizás lo mio sean los versos y poemas, quizás simplemente tenga que volver a ensayar, como hace tiempo, aquellos cuentos que una vez me vinieron a la cabeza, quizás tenga que crear de nuevo personajes y situaciones ó tomarlos de la vida en la que vivo y cambiándoles sus nombres.
No lo sé, pero te aseguro y doy fé, de que las sardinas de Jesús son reales, que estaban para chuparse los dedos, que la intolerancia de Flor fue real y no sabes el cabreo que se cogió, aunque también te digo, que tras escribir ese suceso quedó un poco mejor y de Lines, ¡qué decirte!... Quizás ella misma te ha dicho mucho más de lo que yo te pueda decir y si acaso te diré que sí, que ella es real, que existe, y que sus escritos reflejan, como ella bien dice, un porcentaje muy alto de realidad en sus letras.
Por último añadiré que irás conociendo a otras personas de nuestro grupo, aunque a lo mejor ya has leído algo de lo que han dejado en el Taller y sí, creo recordar que así es, ya que recuerdo ahora haber visto tu huella, y esa V. misteriosa en algún comentario dejado en sus trabajos.
Bienvenida V. misteriosa, y no creas que uso el el término femenino a propósito, pues no sé qué letras van detrás de esa uve y tampoco a qué género pertenecen, aunque coloquialmente y en confidencia, con un trago de café bien calentito y fumando un cigarrillo en la mañana, mientras escucho a las gaviotas pasar, anunciando el nuevo día, te digo que tampoco importa mucho.
Que tengas un feliz domingo en mi nombre y el de todos mis compañeros y que nos sigas obsequiando con tu visita, (con uve), y con tus comentarios, (con otra V.).
Rafael Sánchez Ortega ©
19/07/09
4 comentarios:
Hola Foncho,buenos días me acabo de sentar al ordenador pues estaba esperendo que me enviaran unas fotos,pero en lo que abria el correo no pude dejar sin ojear "nuestra"página de susurros barquereños a la que estoy enganchada,y la sorpresa ha sido maravillosa al leer tu relato,por favor no dejes nunca de alegrarnos con tus letras y hacer que que nuetra vida sea un poco mejor,gracias,hoy te mereces muchos besitos.
Que bueno, casi consigo irme del cuerpo, menos mal que ignoramos quien es, poque de saberlo estaríamos en las nubes, pues saldrían de nuestros escritos palabras increibles, más que las de ahora, es lástima que Uve sea ignorado, pero, como se escribe en el taller ¿eh?, con el tiempo lograremos aún no conociéndole y con nuestra imaginación, seguir aportando genio a los escritos, casi como el tuyo. Lines
No volveré a desafiarte Veo que es cribes lo que haga falta, y como haga falta escribir. Pero sigue con la poesía, porque estás consiguindo que me aficione a leerla. A la tuya ya estoy enganchado. Otro abrazo, Jesús
Rafael
Agradezco hayas tenido la deferencia de dejarme estas letras, lo cual me llena de satisfaccion, aunque quizás sea yo quien debiera agradecer a ustedes, por permitirme conocerles a través de sus escritos, que tan bien hablan de esos bellos lugares y sus gentes, donde tienen la dicha de vivir.
Gozar a través de la lectura, con la descripcion de su tierra y sus habitantes, es penetrar un poquito
más en esa linda Villa en donde habitan y, más aún ver, que lo que se ha sembrado en el Taller que dirijes, ha dado una excelente cosecha en las letras; escritos que se disfrutan y se viven de manera muy especial.
Vaya para tí y todo tu grupo mis sinceras felicitaciones.
Un abrazo cordial.
V.
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