
Sí, es algo sensacional, por cualquier lado que empiece es bueno. En principio, estos días he conseguido alguna cosa a nivel del intelecto, pero no asustarse, a niveles mínimos, pero me vale, ha sido con pruebas oficiales, que aún me contenta más.
Por fin estoy mejorando de algunas lacras físicas que arrastraba, esto significa que tengo menos limitaciones y la sensación de autonomía es notoria; creo que alguien puesto en libertad, tendría esa misma impresión.
Tengo ilusión y proyectos para un futuro inmediato, es algo que siempre se me quedó en el tintero. Siempre en poca medida, todos los años, he ido consiguiendo pasitos hacia esa necesidad y que ahora, gracias a esta lesión deportiva, he dado forma real al asunto, con varias coincidencias en tiempo y lugar; es asombroso como se han combinado algunas cosas.
Pero lo que más me satisface es personal e intimo, amistoso, social, familiar, quizá sea debido también a que me siento íntegra, a gusto, sabiendo lo que quiero, a quien quiero, lo que me gusta, tengo la independencia de mis hijas, o sea, que no son ellas las que se independizaron, que también, sino que soy yo la "independiente", con mayúsculas, no me creo obligada, porque sé lo que quiero y quiero lo que sé.
Me rodea una entorno de cariño, volcado en mí y para mí; tengo la suerte de convertir tratos de compañerismo en amistad y mis amistades, pocas, me quieren, lo noto y lo demuestran, ese cariño es recíproco pero, es imposible que sea de igual nivel, va en la personalidad y carácter de cada uno, se dan, se entregan o se reciben, pero sin pretensiones.
En el plano familiar, no quepo en mí de alegría, diría mi abuela que “te vas a salir por el cuello de la camisa”; sí, casi casi, es posible definir este estado como estar en una nube, (espero no caerme y darme una galleta, ja ja), donde el alma y el cuerpo se mantienen relajados y cómodos.
Mis “retoñas”, apoyan mis proyectos y creo ser una adolescente mimada y animada. Adelante mamá, tu vales, que "heave" eres y las respondo que quizás sea el amor de hijas, pero replican diciendo: "Mamá eso es aparte"; voy de sorpresa en sorpresa. Por callado está dicho, que quiero a mis hijas, pero es que ahora siento su cariño a calderadas, me moja como agua de lluvia, templada y lenta.
Con respecto a mi familia de la que procedo, hablaré de algo que siempre ha estado, pero que callé. Desde que faltan papá y mamá, sentí un vacío increíble, me asustaba, soledad, final, ausencia, desamparo, bofetadas de realidad y pena, angustia, pero cuando mamá se nos fue, aumentó todo lo anterior, se llama "orfandad", ¡qué agobio, qué solos quedamos!, tuve miedo de que nos separáramos, me parecía que el nexo de unión que nos quedaba, al fallecer nuestra madre, se desvanecía. Creí ver a todos mis amores separados y perdidos, a mis hijas también, Dios que pánico…
Pero no, estamos juntos y poco hablamos de aquel rito de despedida, que aún me provoca lágrimas independientes, que salen sin ser llamadas y fluyen por mis mejillas despacio, grandes, desparramadas, no molestan, puede que sea bueno, porque en aquellos días lloré muy poco y ahora me proporcionan descanso. Sí juntos y queriéndonos, ayudando, animando, disfrutando, alegrándonos, cada uno a nuestra forma y que dicen palabras emotivas para mí y por escrito, dicen que de pequeña me admiraba, Dios mío, a mí; inmerecido, creo simplemente que era la mayor y por eso sucedía, eso no es mérito, es nacer la primera, una cuestión de orden, nada más.
Desde luego os diré a los tres: "os quiero", os pido disculpas por no abrazaros y deciros de viva voz: "os quiero", algún vez debiéramos reunirnos en un paraje natural, entre montañas, donde nuevamente os diría: "os quiero", para que el eco lo repitiera, alto, fuerte, interminable; sí, el eco siempre estará ahí, sólo es necesario gritarlo.
Las situaciones menos agradables, me refuerzan, ayudan a valorar los buenos momentos, que son abundantes pero, por ello los valoramos menos, es necesario apreciarlos, y decir: Pues es cierto, hoy he aprendido alguna cosa, he comido, respirado, dormido, hablado, escrito, abrazado, leído, duchado, paseado, sesteado, calmé mi sed y así sucesivamente.
Este abrazo es especial, abrazo a las almas de este escrito y como según estudios sesudos, sólo pesa 10 grs., con un solo apretón sentiréis la emoción que pongo en él.
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
S. Vicente de la Barquera
26-27 de junio de 2009
Por fin estoy mejorando de algunas lacras físicas que arrastraba, esto significa que tengo menos limitaciones y la sensación de autonomía es notoria; creo que alguien puesto en libertad, tendría esa misma impresión.
Tengo ilusión y proyectos para un futuro inmediato, es algo que siempre se me quedó en el tintero. Siempre en poca medida, todos los años, he ido consiguiendo pasitos hacia esa necesidad y que ahora, gracias a esta lesión deportiva, he dado forma real al asunto, con varias coincidencias en tiempo y lugar; es asombroso como se han combinado algunas cosas.
Pero lo que más me satisface es personal e intimo, amistoso, social, familiar, quizá sea debido también a que me siento íntegra, a gusto, sabiendo lo que quiero, a quien quiero, lo que me gusta, tengo la independencia de mis hijas, o sea, que no son ellas las que se independizaron, que también, sino que soy yo la "independiente", con mayúsculas, no me creo obligada, porque sé lo que quiero y quiero lo que sé.
Me rodea una entorno de cariño, volcado en mí y para mí; tengo la suerte de convertir tratos de compañerismo en amistad y mis amistades, pocas, me quieren, lo noto y lo demuestran, ese cariño es recíproco pero, es imposible que sea de igual nivel, va en la personalidad y carácter de cada uno, se dan, se entregan o se reciben, pero sin pretensiones.
En el plano familiar, no quepo en mí de alegría, diría mi abuela que “te vas a salir por el cuello de la camisa”; sí, casi casi, es posible definir este estado como estar en una nube, (espero no caerme y darme una galleta, ja ja), donde el alma y el cuerpo se mantienen relajados y cómodos.
Mis “retoñas”, apoyan mis proyectos y creo ser una adolescente mimada y animada. Adelante mamá, tu vales, que "heave" eres y las respondo que quizás sea el amor de hijas, pero replican diciendo: "Mamá eso es aparte"; voy de sorpresa en sorpresa. Por callado está dicho, que quiero a mis hijas, pero es que ahora siento su cariño a calderadas, me moja como agua de lluvia, templada y lenta.
Con respecto a mi familia de la que procedo, hablaré de algo que siempre ha estado, pero que callé. Desde que faltan papá y mamá, sentí un vacío increíble, me asustaba, soledad, final, ausencia, desamparo, bofetadas de realidad y pena, angustia, pero cuando mamá se nos fue, aumentó todo lo anterior, se llama "orfandad", ¡qué agobio, qué solos quedamos!, tuve miedo de que nos separáramos, me parecía que el nexo de unión que nos quedaba, al fallecer nuestra madre, se desvanecía. Creí ver a todos mis amores separados y perdidos, a mis hijas también, Dios que pánico…
Pero no, estamos juntos y poco hablamos de aquel rito de despedida, que aún me provoca lágrimas independientes, que salen sin ser llamadas y fluyen por mis mejillas despacio, grandes, desparramadas, no molestan, puede que sea bueno, porque en aquellos días lloré muy poco y ahora me proporcionan descanso. Sí juntos y queriéndonos, ayudando, animando, disfrutando, alegrándonos, cada uno a nuestra forma y que dicen palabras emotivas para mí y por escrito, dicen que de pequeña me admiraba, Dios mío, a mí; inmerecido, creo simplemente que era la mayor y por eso sucedía, eso no es mérito, es nacer la primera, una cuestión de orden, nada más.
Desde luego os diré a los tres: "os quiero", os pido disculpas por no abrazaros y deciros de viva voz: "os quiero", algún vez debiéramos reunirnos en un paraje natural, entre montañas, donde nuevamente os diría: "os quiero", para que el eco lo repitiera, alto, fuerte, interminable; sí, el eco siempre estará ahí, sólo es necesario gritarlo.
Las situaciones menos agradables, me refuerzan, ayudan a valorar los buenos momentos, que son abundantes pero, por ello los valoramos menos, es necesario apreciarlos, y decir: Pues es cierto, hoy he aprendido alguna cosa, he comido, respirado, dormido, hablado, escrito, abrazado, leído, duchado, paseado, sesteado, calmé mi sed y así sucesivamente.
Este abrazo es especial, abrazo a las almas de este escrito y como según estudios sesudos, sólo pesa 10 grs., con un solo apretón sentiréis la emoción que pongo en él.
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
S. Vicente de la Barquera
26-27 de junio de 2009
1 comentario:
Hola Lines me han gustado mucho todos los relatos,pero sobre todo este que es tan especial,por eso yo te envio un beso y un abrazo.
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