sábado, 4 de diciembre de 2010

ENAMORADA DE LOS ENEADECASÍLABOS

Se avivó la chispa que no se distinguía y yo disimulaba,

quedándose en mi alma el brillo de estos ojos que nadie vislumbraba;

tú, lo percibiste, pues no supe de aquello que antes me pasaba,

encendiste al pronto, soflama en la hoguera del brillo que observaba,

tú mi buena amiga, me has reconocido lo que ayer ignoraba,

en contra, los deseos. Y esa fue la flor que toda me embargaba.



Ángeles Sánchez Gandarillas ©
San Vte. de la Barquera
2 de diciembre de 2010

2 comentarios:

ecos dijo...

Eneadecasílabos que brotan desde tu eco silencioso,
el grito que encierra, y que el alma guarda, y que la flor ha deshojado,
pétalos emocionados, dejando el corazón enamorado,
la flama encendida, reflejada en el candor del beso ardoroso.

Anónimo dijo...

Entiendes que llore,
entiendes la pena
porque quizas tu alma
ya lo hace,
nunca dejes que tus latidos
los cercene la mísera mano
que ofrece cariño,
y en su dedos lleva el filo.