domingo, 16 de enero de 2011

CONCIENCIA


Es un compañero especial, ayuda a mantener estable el respeto hacia los demás, pero… en ocasiones se va a dar una vuelta y te deja solo ante el amor, ante la persona que más quieres, a la que jamás dañarías. Te vales de ese momento sin conciencia del cariño que te profesa y ¡zas!, aprovechas la situación y te sobrepasas, porque además de todo, está ese lazo de amistad que impide otra relación.

Tu conciencia vuelve y te dice al oído: Has perdido la compostura, te has valido de la disculpa de amar para sacar provecho, de la confianza, del cariño y admiración que tiene por ti, a sabiendas que aquellas caricias eran innobles, encubrían otras intenciones pasionales, que nada tenían que ver con la amistad de la que tanto te vanaglorias. Y tu conciencia reconcomía por los adentros, mareaba, casi daba nauseas.

Insomnio, inapetencia, llorando desde entonces amargamente en la soledad de un rincón, ante la mar, mezclando lágrimas salobres con las aguas marinas, intentando que desaparecieran con ella diluyéndose y así olvidarlo todo. Temes hablar claro porque amigo mío, si dices estar enamorado perderás la amistad y si no lo dices, perderás el amor.

Vivirás eternamente envenenado, acompañado de una amistad que mata el amor, siendo sometido por una esperanza siempre moribunda, que pervive desgraciadamente por siempre.

Y si te vas dejando esa amistad, rompes su corazón, y si manifiestas tu amor, rompes su corazón, y si dices que aquellas caricias eran de pasión, serán sumadas con su desprecio al propio remordimiento..

¡Qué asco de conciencia!, o ¡qué asco de cobardía!


Ángeles Sánchez Gandarillas ©
7 de enero de 2011

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mas bien cobardia. Muy bonito lynes Dolo

Anónimo dijo...

Despreciable y cobarde.
Gages del oficio. :)