lunes, 7 de febrero de 2011

ENCUENTROS LITERARIOS-30-I-2011-GONZALO CALCEDO.


Ante nosotros un escritor, y no dejo atrás ni una letra: Escritor, Gonzalo Calcedo, nacido en Palencia, posee en su haber títulos como “Esperando al enemigo”, “Apuntes del natural” o “El peso en gramos de los colibríes”.

Ha sido galardonado hasta quedar exhausto al enumerar sus premios, semifinalista de “Nuevos Narradores” de la importante editorial Tusquets que sigue editándole, el “Cortes de Cádiz”, “Caja España”. “Alfonso Groso”, “Piflos de cuentos”, varios accésit y así sucesivamente.

Reposa tranquilo aunque él afirma que es tímido.

Salcines está pleno de orgullo, acompañado hoy por Calcedo y otro importante escritor que nos visitará en nada, nos le presenta y añade sonriente que será otra reunión a disfrutar.

Se remite hasta la bibliografía y valía de este Gonzalo, que espera pacientemente con la cabeza refugiada en su timidez.

Dice nuestro mecenas cultural que es un escritor fuera de lo corriente, es uno de los cinco mejores de la España literaria contemporánea, prolífico también, diez obras en once años.

Habla de su aislamiento, declina este devenir de la fama en el mundo duro de las editoriales y la escritura, servidumbre de intereses –es al fin y a la postre un negocio-, ante la exigencia o encargo determinados, los contratos que se han de firmar a dos bandas, a la vista del público o escribir bajo el modelo que pide el lector, no el que desea, ni en el que se inspira libremente, o ante la casi obligación de escribir novela. Ha escrito dos, con éxito en ventas.

Ha editado gracias a una promoción de Santander como capital europea cultural, unos libritos de un solo relato para repartir gratuitamente a los usuarios del bus urbano.

Su dedicación a los relatos cortos o cuentos, con poco valor a la hora de editar, pues los lectores nos inclinados más hacia la novela u otros géneros de historias largas, a pesar de ser éste, un país fecundo en ese aspecto.

Nos deja Salcines con la boca abierta, a la espera de las palabras de Gonzalo.

Éste levanta el rostro agradeciendo tanto halago, aparece como llegado de una penumbra, muestra sus ojos brillantes y una tenue sonrisa, una pose similar al aspecto de los vaqueros llegados a la cantina de las famosas películas del oeste americano, dada su afición cinéfila.

Asume la influencia cinematográfica en sus cuentos o relatos, en la forma de encauzar los personajes en la historia, así el lector reconoce su carácter o personalidad y lo que deparará cada personaje, nos “dirige” en su cortometraje escrito.

Después de leer “La madurez de las nubes”, queda claro ese enganche con el relato. Atrapa y queda la vivencia de reconocer muchas de las historias que nos cuenta, cortas, carentes de un comienzo específico o de un final cerrado, donde la imaginación del lector puede disculpar a los personajes, arreglar, solucionar o positivar la corta narración.

Es drástico, tanto como sus composiciones, llenas de la acidez, dureza o visión de los casi dramas, envidias, ansias, problemas, dependencias o enfermedades, del que dirán, el desamor o simplemente, la envidia acompañada del estrés. Pero también contiene el recurso de los diálogos, necesarios para aligerar la historia.

Se siente influido por el americano, Hemingway o por diferentes autores británicos especialistas en el relato corto, hasta el punto que aparecen en revistas de todo tipo, una manera de repartir cultura a todo el público, sin cansar, con ligereza en la lectura. Después de vivir en América, surgió otro libro llamado “El prisionero de la avenida Lexington”, declara sentirse influenciado por este gran país.

Dice que es posible no pueda escribir en positivo.

Le encanta dejar estos cuentos en escenas diferentes, un abrir el telón cada poco, finalizándolos en esos pequeños actos de la película de la vida, un tanto dramatizados.

A veces escribe sin corregir y se avergüenza al leer alguna de sus primeras obras, manifiestamente mejorables a su modo de ver hoy. Además se autocrítica en otros aspectos.

Se sitúan algunos de sus escritos en una población fantástica llamada Medana, posiblemente para que lectores y editores refuercen la referencia de los protagonistas en el escenario en cuestión. No escribe en un entorno social determinado, es impersonal, intemporal, edades sin especificar, solo un lugar: Medana, quizá sea su isla antagónica a la esa realidad.

Sopesa otras formas de trabajo, pero de esta manera, aislado, su creatividad es más libre y flexible.

Comenta que se valora poco el cuento, cuesta hacer ver que se tratan de historias en corto, que no es el leer poco para habituarse a leer en largo, no, no es eso; son historias que se leen de una vez, no es necesario cortar y retomar la lectura como sucede por ejemplo en las novelas.

Ha sido columnista en periódicos afamados, unos 150 artículos. Explica lo bueno que es trabajar con una cantidad determinada de caracteres, simplificando y dejando una claridad que pocas veces se produce con la libertad de extensión.

Queriendo vivir aislado y sin embargo, aceptó visitarnos y pidió nuestras preguntas. Nos leyó dos cuentos, “Perseo en la nieve” y “Espantapájaros”, tan bien leídos como escritos.

Gonzalo Calcedo, “Escritor asceta”.


Ángeles Sánchez Gandarillas ©
30-I-2011

1 comentario:

Nieves dijo...

Siempre digo lo mismo de los escritores que nos visitan, pero es que cada uno supera al anterior .
Un escritor de éxito que ha logrado publicar tantas cosas y con una sencillez impresionante.

He de decir que soy una lectora de cuentos y/o relatos, me encantan.

Una de las cualidades que resaltó salcines, es que es muy independiente, no se deja influenciar ni viciar por ideologías que puedan inteferir en sus creaciones.

Me gusta su forma de trabajar, sin manipulaciones.

Me entusiasmó, y le hubiera escuchado toda la noche, leyendo sus cuentos,que aunque eran muy crudos, eran situaciones de la vida cotidiana.

Hasta luego,
Nieves