
Salí de casa comiendo una hermosísima manzana, verde y jugosa, oía romper su carne a cada mordisco, el jugo pugnaba por escapar por la comisura de mis labios, dulce, sabrosa, de color a medias entre el verde y el rojo, alternándolos en cada mitad, mezcladas esas tonalidades tan dispares, como fundidas al calor de la mano o de la boca.
Es posible que sea una falta de educación comer por la calle, pero casi lo es más por hacer la boca agua a todo el personal que lo viera y además escuchara ese crujir desgajando la piel brillante para llegar a la pulpa frutal.
Disfrutando de la fruta bíblica, entré en uno de los establecimientos hosteleros regidos por uno de mis familiares.
Nada más abrir la puerta encontré a un nutrido grupo de chiquillos ante una merienda envidiable, tanto que bien podría haber sido la comida ideal para mi postre mordisqueado.
Por supuesto que pregunté a la presidenta de una de las asociaciones, rodeada en ese momento por representantes públicos. Se trataba de la merienda merecida para todos los participantes activos en la cabalgata de los Reyes Magos del pasado 5 de enero, establecida hace tiempo por el Ayuntamiento.
Este año en las vacaciones navideñas ha sido incesante en actividades y entretenimientos, ya sea por medio del municipio con un programa intenso, como a cargo de asociaciones, pequeñas empresas privadas para la educación en general, centros escolares o la colaboración de las pedanías municipales en el último de los acontecimientos de la Natividad. Conciertos, espectáculos teatrales, cine, exhibiciones variopintas de baile, talleres heterogéneos para gente joven,
encuentros literarios, campamento urbano, teatro, títeres, mensajeros de los Reyes Magos, culminando todo con la cabalgata real, acompañada de buen tiempo con muchas y bellas carrozas, pertrechados de trajes y hasta caballos enjaezados entre los muchísimos animales domésticos, además de buen sonido y presentador...
Prácticamente todos los días hubo una o dos actividades, un sueño convertido en realidad; hacía falta ser periodista profesional para hacer el seguimiento de las incesantes actividades, con gran afluencia de espectadores. Las veces en que acudí al auditorio, donde se desarrollaron la mayoría de ellas, se encontraba con el calor y cantidad necesaria para que el ambiente se repartiera en un halo de connivencia y satisfacción.
Pues bien, mi manzana tuvo su rato de discrepancia sobre sus propiedades benéficas o en este caso maléficas según el personaje en cuestión siempre mordaz y sarcástico, dejando la broma a merced de la veracidad, calentando la cabeza, casi sin dejar respirar ni pensar, me dieron ganas de aparcar el sentido común en la entrada y tener la satisfacción de hacerle comer la famosa manzana (sonrío).
Que si no es buena, que si afecta al hígado, que si mejor una buena merienda a base de hidratos y proteínas animales, en fin, oído esto por cualquiera que desconociera el docto y estudiado interlocutor, hubiera pensado que era verdad todo lo expuesto y que la manzana ha sido desde tiempo inmemorial una fruta vedada o envenenada.
A lo peor se basaba este amigo mío en la reminiscencias de Adán y Eva sacada de contexto, en la culpabilidad del fruto prohibido y que fuera la maldición hecha fruta, culpable de que la serpiente la tomara como tentación y la pareja del Edén, mordisqueara con fruición el fruto que yo hoy degustaba opíparamente.
Bueno, esto también es broma, pues la buena de la manzana fue escogida como una metáfora en los escritos evangélicos del Pentateuco, un ejemplo de la tentación y el pecado.
Pobre manzana, quizá se escogió entre todas las frutas por ser la más completa y nutritiva, tan antiguo su cultivo como la misma humanidad, y, este amigo llevado de su afán por tomar el pelo, desvarió un tanto al achacarle tantas desventajas.
¡Señor, Señor, qué castigo!
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
16 de enero de 2011
Es posible que sea una falta de educación comer por la calle, pero casi lo es más por hacer la boca agua a todo el personal que lo viera y además escuchara ese crujir desgajando la piel brillante para llegar a la pulpa frutal.
Disfrutando de la fruta bíblica, entré en uno de los establecimientos hosteleros regidos por uno de mis familiares.
Nada más abrir la puerta encontré a un nutrido grupo de chiquillos ante una merienda envidiable, tanto que bien podría haber sido la comida ideal para mi postre mordisqueado.
Por supuesto que pregunté a la presidenta de una de las asociaciones, rodeada en ese momento por representantes públicos. Se trataba de la merienda merecida para todos los participantes activos en la cabalgata de los Reyes Magos del pasado 5 de enero, establecida hace tiempo por el Ayuntamiento.
Este año en las vacaciones navideñas ha sido incesante en actividades y entretenimientos, ya sea por medio del municipio con un programa intenso, como a cargo de asociaciones, pequeñas empresas privadas para la educación en general, centros escolares o la colaboración de las pedanías municipales en el último de los acontecimientos de la Natividad. Conciertos, espectáculos teatrales, cine, exhibiciones variopintas de baile, talleres heterogéneos para gente joven,
encuentros literarios, campamento urbano, teatro, títeres, mensajeros de los Reyes Magos, culminando todo con la cabalgata real, acompañada de buen tiempo con muchas y bellas carrozas, pertrechados de trajes y hasta caballos enjaezados entre los muchísimos animales domésticos, además de buen sonido y presentador...
Prácticamente todos los días hubo una o dos actividades, un sueño convertido en realidad; hacía falta ser periodista profesional para hacer el seguimiento de las incesantes actividades, con gran afluencia de espectadores. Las veces en que acudí al auditorio, donde se desarrollaron la mayoría de ellas, se encontraba con el calor y cantidad necesaria para que el ambiente se repartiera en un halo de connivencia y satisfacción.
Pues bien, mi manzana tuvo su rato de discrepancia sobre sus propiedades benéficas o en este caso maléficas según el personaje en cuestión siempre mordaz y sarcástico, dejando la broma a merced de la veracidad, calentando la cabeza, casi sin dejar respirar ni pensar, me dieron ganas de aparcar el sentido común en la entrada y tener la satisfacción de hacerle comer la famosa manzana (sonrío).
Que si no es buena, que si afecta al hígado, que si mejor una buena merienda a base de hidratos y proteínas animales, en fin, oído esto por cualquiera que desconociera el docto y estudiado interlocutor, hubiera pensado que era verdad todo lo expuesto y que la manzana ha sido desde tiempo inmemorial una fruta vedada o envenenada.
A lo peor se basaba este amigo mío en la reminiscencias de Adán y Eva sacada de contexto, en la culpabilidad del fruto prohibido y que fuera la maldición hecha fruta, culpable de que la serpiente la tomara como tentación y la pareja del Edén, mordisqueara con fruición el fruto que yo hoy degustaba opíparamente.
Bueno, esto también es broma, pues la buena de la manzana fue escogida como una metáfora en los escritos evangélicos del Pentateuco, un ejemplo de la tentación y el pecado.
Pobre manzana, quizá se escogió entre todas las frutas por ser la más completa y nutritiva, tan antiguo su cultivo como la misma humanidad, y, este amigo llevado de su afán por tomar el pelo, desvarió un tanto al achacarle tantas desventajas.
¡Señor, Señor, qué castigo!
Ángeles Sánchez Gandarillas ©
16 de enero de 2011
10 comentarios:
Me das la manzana de la que hablas...Se me abrio el apetito con tu relato
Por cierto, querida Lines si decides leer el libro del Génesis, libro con el que empieza el Gran Libro Sagrado a desvelar su salvíco mensaje, podrás comprobar que en ningún momento se achaca a la manzana ser la fruta prohibida. solo se habla del fruto del árbos del bien y del mal, nuncca dice que ese árbol fuera un manzano y , por lo tanto, no es la manzana, la más nutritiva de las frutas, aquella por la que el Mal se sirvió manchar a la humanidad para siempre con el pecado , el dolor y la muerte. Lo humanos gustamos de poner en boca divina aquello que solo la incapacidad humana le permite imaginar. Dios no miente y el hobre rara vez dice la Verdad o mejor expresado la Verdad es cualidad divina, la necedad defecto humano. otro abrazo querida amiga. Y sigo con mis desvarios....
Génesis 2,16-17
Dios impuso al hombre este mandamiento:
"Puedes comer de cualquier árbol del jardín, pero no comerás del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comieres de él morirás sin remedio".
Explicación sobre dicho versículo en est Biblia:
El comer la fruta no debe provocar una muerte instantánea, Adá y Eva sobrevivirán, y la condena de (3 16-19) habla de la muerte como término de una vida miserable.
El pecado, simbolizado por el hecho de comer la manzana, merece la muerte...
- Como símbolo del pecado se eligió la manzana y así nos lo hicieron saber en cada momento,con textos, imágenes etc.
En esta Biblia sí hace referencia a dicho fruto.
Nueva Biblia de Jerusalén, revisada y aumentada.
Desclée de Brouwer
Es una edición que condensa el resultado de los últimos cien años de investigación y que resulta aún más próxima a los textos originales.
Un saludo,
Nieves
“Una manzana”, nos dice la tradición. Pero ¿qué dice la biblia al respecto?. Nada, habla de un fruto al que no identifica. En la biblia no se dice que Eva ofrezca a Adán una manzana (compruébenlo en Génesis, 3). Es más en el diccionario bíblico que acompaña la biblia consultada si se busca la referencia “manzana” se obtiene la siguiente información:
Manzana: de ella y del manzano se nombre su hermosura y esbeltez: Jl 1, 12; Prov. 25, 11; Cant 2, 3.
¿Por qué razón la manzana se identifica con el fruto prohibido? No hay acuerdo aunque se supone que es una tradición que surgió en algún momento de la Edad Media. El argumento más repetido es que el nombre en latín para el mal es malum y la palabra en latín para la manzana es también malum. Al traducirse al latin “el árbol del conocimiento del bien y el mal”, la palabra mal podría se entendida como manzana. Pero esta explicación no terminar de convencer a todos..
Los primitivos comentaristas judíos de la biblia no creían que el fruto prohibido fuera una manzana, aunque tuvieron varios candidatos: nueces, algarrobas (el nombre del algarrobo en hebreo significa “destrucción” de ahí el motivo de estar entre los sospechosos), higos, uvas, trigo, etc. Investigadores actuales como Louis Ginzberg descartan la manzana porque era escasamente conocida en Palestina cuando se escribió el Génesis.
Entre los candidatos a fruto prohibido el higo fue de los más populares, los comentaristas bíblicos se basan en el hecho de que una vez probado el fruto prohibido Adán y Eva se dieron cuenta de que iban desnudos “y se cubrieron con hojas del mismo árbol del cual habían tomado la fruta” (Tertuliano, siglo II-III d. c.). Parece ser que hubo una etapa de convivencia de ambas tradiciones (manzanas e higos) pues en muchas miniaturas medievales se representa a Eva y Adán tomando el fruto de una higuera.
manzana.
(Del ant. mazana, y este del lat. Mattiāna [mala], una especie de manzanas).
Amigo, quizá esta broma a dos bandas se esté sacando de quicio. Respeto como sabrás la Escrituras, solamente me referí esta metáfora para seguir aquella conversación de la manzana, precisamente por ser una de las referencias con la que antaño se nos enseñaba los escritos bíblicos, -incluso en los colegios religiosos-, usando parábolas o alegorías-, pues soy mucho mayor que tú; lo tengo recogido en los cuadernos de los primeros años de bachiller -. Veo que siendo algo ideado entonces para la comprensión de los infantes, queda libre de ofensa, aunque existen referencias artístiticas o documentales sobre el tema desde hace siglos. Si en algún momento te pareció insulto o desacato, queda retirado. Abrazo. Lns
Soy el referido discrepante sobre las virtudes de la manzana. Mi muy querida y admirada Lines, fue solo la envidia, pecado bíblico surgido de aquella ingesta de fruta prohibida en el jardín del edén, quien me hizo pincharte un poquito en aquella tarde de sábado, mientras los más peques degustaban a doble papo una suculenta merienda. merienda bien ganada y consegguida por todo el esfuerzo que realizaron durante la cabalgata de Reyes. has de saber que me gusta buscarte las cosquillas porque la conversación contigo siempre es deliciosa y más caundo tienes que defenderte. Por cierto, te defiendes como un gato panza arriba. la manzana fue una buena excusa para entablar conversación contigo.Y , por lo que en este blog se está viendo, la conversación está siendo larga y fructífera (claro que hablando de manzanas la conversación es etimológicamente siempre fructífera)Por algo la tradición , que no la Biblia, eligió a esta fruta como ejemplo de la tentación y del pecado y desde entonces una mujer con una manzana en la mano provoca respuestas tentadoras, casi pecaminosas en cualquier hombre ¿o no?
con todo mi cariño y sobre todo toda mi admiración
Ni docto ni estudiado
¡Esto me encanta!!
Lo que da de sí una manzana...
Casi os puedo convocar a la biblioteca para formar una nueva tertulia, jajaja.
Saludos
María (biblioteca)
Nunca tuvo una manzana,tanto protagonismo,ni esperaba la escritora ese exito en su escrito,pues tiene guasa la cosa y si alguien se ha ofendido,debe comer la manzana,ese sera su castigo.
De la manzana no sé, pero de gatos sabes algo.
Muchas gracias por los halagos, sabes que soy "arisca" a ese respecto. Conste que ha sido tu comentario quien ha levantado expectación al escrito; si escribiera bien estaría aún más contenta de hacerlo.
De todas maneras, creo que no mereces menos que el intento de corresponder a tu locuacidad.
La provocación comiendo la humilde manzana será apreciación del espectador, no soy consciente de semejante emoción peinando abundantes canas hace bastantes décadas, y menos sabiendo de tu pureza de alma –y te confirmo lo impoluto de la mía-, además la manzana iba vestida.
Si diría mi abuela: Le dejé porque se marchó y una amiga dice, patatas traigo… que no manzanas. Como ves desvarío ya, pues “gato ante el espejo se vuelve loco” y no merece la pena.
Serías un excelente y temible periodista con el micrófono en ristre, no te haría falta el entrevistado, ja, ja, ja.
No obstante eso que dicen de que “perro ladrador, poco mordedor”, te lo puedes aplicar que yo se de fijo que eres buena persona, yo procuraré como buen minino “caer siempre de pie”.
Esperemos que a “perro flaco” no todo se le vuelvan pulgas y a mi no se me “erice el rabo”, con lo que tendremos paz y esta broma siga siendo eso, broma.
Bueno amigo, es agradable ser tertuliana en esta conversación epistolar que sería harto dificultosa de tú a tú, porque es inexistente la opción a rebatirte nada.
De postre tarta de manzana para pacificar.
Un placer Sr. Lns.
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