viernes, 24 de diciembre de 2010

EL AUDITORIO, DE NUEVO REPLETO


Sí, estaba rebosando a pesar de haber distribuido sillas por los pasillos, no se cabía.

Se trataba de una exhibición de diferentes tipos de baile en doce actuaciones variadas y de nuevo se confirmó que en invierno las 18,30 horas es el mejor horario, un acierto descubierto por los protagonistas de un anterior evento literario. Fue presentado por nuestro locutor de la radio local Onda Occidental, incondicional y voluntarioso para todo lo que se necesite, al igual que el resto de reporteros gráficos, sin importarles si entra dentro o no, de su horario habitual de trabajo, debe de ser eso que llaman “llevar el periodismo en la sangre”..

Comenzó de la mejor manera posible con nuestra joven conciudadana campeona de España Ángela, interpretó “Argentina”. Un tango llevado a la danza de manera equilibrada y correctísima, dejando con esa música cadenciosa y sensual, un regusto agradable sin necesidad de ser bailada en pareja, ella llenó todo el espacio, todo el aire, toda la sensibilidad.

En segundo lugar un popurrí de ejemplos, danza oriental, árabe, flamenco e incluso moderno, esta compañía dirigida por Yolanda, dejó un racimo de voluptuosidad estética, buen hacer y coordinación, un equipo conjuntado y disciplinado. Sus cuerpos cubiertos tan solo con gasas, brillos, grandes aretes que enmarcaban sus rostros, dejaron al público sin aliento, más que sensualidad, dejaron patente la sorpresa de los movimientos imposibles, de las caderas, la suavidad que emanaban los dedos dirigidos al vuelo, hombros y cuello que parecían pender de hilos invisibles y la concentración para cada ejercicio. Yolanda enseña bien.

Bailaron en estilo hindú, más alegre y divertido, con sinuosidad; aún tuvieron otra danza, Fue acompañada de elementos, entre ellos unas alas que imitaban ser de aves o mariposas, se denominan las “Alas de Isis”, que ofrecen protección, lo mismo efectuaban ese efecto que el de una sensualidad substancial, a veces se convertían en crisálidas, siempre vistosas, brillantes, transparentes y vistiendo los casi desnudos cuerpos de las danzantes. Cuando eran los velos los protagonistas, el vaporoso movimiento impregnaba el pensamiento del público originando ensoñación, transporte a otro mundo, llevados del movimiento y figura de las manos, en delicados gestos con “zillas” o imitando abanicos de fuego con las velas en sus manos, erotismo a ultranza, belleza estética, caderas, vientre, hombros sinuosos, giros suaves y continuos del cuerpos acompasados, odaliscas que sujetan sus pechos en mínimos sostenes coloristas y cargados de elementos oscilantes.

Una amalgama derrochadora, abrumadora, extensa, incluso con músicas reconocidas de la obra Jesucristo Superstar.

Aparecen ahora en escena nuestras convecinas de edad adolescente, componentes del grupo de Baile moderno con la pieza musical “Loca”, dando paso a su representación. En alguna ocasión escuché en el Preboste sus ensayos con Alia, y el resultado fue muy bueno, Conjuntadas, moviendo sus cuerpos elásticamente, acompasadas con ese ritmo vital que hacía mover levemente sus cuerpos, mientras ellas ejecutaban este baile en lo que parecía ramilletes de cuerpos, piernas y pies en coreografía.

Se vio en éste mismo género y directora otro grupo de Santander y Torrelavega; llevaban una indumentaria en negro con dos únicas palas alargadas y portando una espada a la espalda, daban la impresión de galácticas, otra vestimenta a base de camisetas negras con caras en negativo, por último vestidas con pantalón ajustado que aparecía como una piel animal. Cada una de las piezas fue una autentica exhibición profesional, con seriedad y buen hacer, una coreografía estudiada, con sones modernos que llenaban alegres aquel salón y se congraciaban con espectadores de toda edad. A veces en su danza surgían del suelo como olas que emergían delicadamente, o luchas de espadachines despidiendo la primera pieza o quizá los giros de sus melenas que parecían el mismo viento desordenándolo todo. Las piezas interpretadas fueron: “That´s not my name”, “Rude boy” o “Love the way you lie”.

Pero faltaba mis amigos de baile, hoy opté por verlos desde la butaca. Temía sus nervios, su inquietud, pero estaba segura de su saber, tenía cada figura memorizada con ellos en los ensayos, tan solo faltaba este espectáculo de las melodías latinas.

Se prepararon en rueda para la bachata; se denominaba antaño como “música para amargados”, es entendible pues sus letras suelen ser de desamores, resquemores, odios y penalidades, la nostalgia en definitiva. Son movimientos que tienen un porcentaje de voluptuosidad, es cadencioso, apretado, una suavidad que viven las parejas enamoradas. Un baile que posee cantidad de movimientos y figuras preciosistas, donde los bailarines suelen coincidir cercanos y en miradas intensas, lazos, rosquitos, valsecitos, pasos en el sitio que adosan a los bailarines, fuente de amor y de deseo. La melodía “Stand by me” aún lo hacía hoy más romántico. Desde nuestro aprender, la sensualidad ha quedado para nuestras propias parejas, lo separamos para poder emplear nuestra vitalidad en bailar simplemente.

Todo iba bien hasta que el disco salto por tres veces, interrumpió el ritmo y los pasos, pero retomaron, aunque el efecto estético quedó roto. Por supuesto aplaudí como para romper las manos, me llevó la pasión.

El cha cha chá llegó igualmente en rueda, dificultado por la estrechez del escenario. Comienzan con el primer golpe de percusión y esos dos por tres pasos que simulan el latir de un corazón enamorado, comenzando las figuras. Perseguidos, aperturas, Twist, abanicos, figuras en línea, aspirinas, carrusel, etc., ¡por Dios que sí!, recordaron cada una de las previstas, con esos cambios de pareja tan vistosos. Mis hombros se movían al ritmo de “Tragedy”. ¡Ah, bailar, qué placer! Veía las flores engalanando cabezas, sonrisas y saludos.

Por último ¡la salsa!, con una rueda de casino y figuras memorizadas y sentidas, con el son “Remenea”, figuras en línea culminadas con la 13, enulas, sombreros, “la familia a tomar café”, aspirinas, croquetas, sal, ochos, etc., ¡madre mía, un placer verlos, tanto como bailar!

Concluyó esta última rueda y nos dimos cuenta las personas que somos de este grupo, que nuestros pies bailaban casi sacándonos del asiento, era el imán que atraía hacia el escenario, a bailar o abrazar a los compañeros, ese ambientillo que siempre existe, que siempre permanece, un veneno que corre ya por las venas y nunca se cura. Nuestros bravos eran necesarios, por nosotros espectadores y a ellos protagonistas. Disfrutar esa pasión danzarina desde las butacas fue una experiencia inigualable, estaba el espíritu de la complicidad junto a ellos, con ellos y sus sonrisas, con el cariño que volaba rápido hasta el grupo, hasta el monitor J. Carlos, ya cinco años en esta escuela de baile de salón en San Vicente.

Un gran día de cultura general, de educación a través del baile en todas sus ramas, de sus músicas recorriendo el mundo y gustos de estilos diferentes, de la emoción palpable anudada al entusiasmo, sí, algo especial que culminó con la pieza “Raimonda” a cargo de nuestra campeona en una variación de baile clásico, pasos de ballet delicados y soportados levemente por el suelo, más que bailar volaba.

Universo de gentes ansiosas de espectáculos que llenen, instruyan y que además diviertan, se lograron perfecciones en una mayoría de interpretes amateurs, gracias a las ganas o esa palabra de aquí definida por otras más académicas llamada “sinciu”, parece que hay últimamente “andanciu” en actos culturales, a la vista del llenazo también en esta ocasión, aportando mucho al espíritu.

Quedó claro lo que ya se dijo, “el auditorio es pequeño”.


Ángeles Sánchez Gandarilllas ©
San Vte. de la Barquera
18 de diciembre 2010

1 comentario:

lunilla dijo...

Gracias Lns, por tu calidad literaria, por tu desplante ante las letras, por permitirme caminar y pasear a traves de la geografìa de las mismas, y tambièn por estar, por acompañarme, y dejar tu huella sincera, tambien te deseo una Feliz Navidad, una noche hermosa, en donde reine la armonia y la sonrisa aflore desde el fondo devuestras almas.

Feliz dìa.

Gracias por todo.

Veronica