sábado, 21 de marzo de 2015

LA CARPETA DE BON JOVI





Te contaré un secreto, hace unos días estaba colocando cosas viejas que tenía escritas, esas que guardo siempre en una carpeta, una de Bon Jovi para ser más exactos, tengo todo lo que he escrito desde hace casi cuatro años, parece mentira que después de cuatro años siga escribiendo… Y lo mejor es que hay gente que me lee, eso es lo bonito. 


 Ese era mi secreto, sí tengo una carpeta de Bon Jovi, me encanta ese grupo. En realidad lo que venía a decirte es que, todo lo acabo guardando en una carpeta, sin realmente apreciarlo, lo guardo como algo que ya pasó, pero que en realidad en su día significó mucho para mí, al fin y al cabo prácticamente todo lo que está ahí guardado es un pedacito de mí, un trocito de lo que sentía en el momento que lo escribía, hay momentos alegres, de locura, tristes… Otros sin ningún sentido, para la gente que no me conoce. Sí, tuve una época en la que todo lo que escribía tenía tal doble sentido que solo yo y otros pocos que me conocen realmente bien lo entienden, y tú, amigo mío, que me conoces… O eso crees, si algún día lo llegas a leer nunca lo ibas a entender, porque me conoces ahora y no hace cuatro años. Lo que más me gustó de ese día de “reencuentros” por así llamarlo, fue eso, el reencuentro, el momento en el que leí el primer escrito y pensé “¿Realmente yo pude escribir eso?” No sabía si alegrarme por cómo había cambiado o llorar por como escribía, decidí alegrarme y seguir leyendo otras cosas, había de todo desde una declaración de amor, hasta una carta para, el que por aquel entonces, era mi mejor amigo. Sí, ahí me di cuenta de que no era la única que había cambiado, toda la gente que tenía alrededor lo había hecho. Nos hacemos mayores, a quién queremos engañar, unos se han independizado, otros seguimos con nuestros padres pero buscando un piso e incluso algunos con hijos… sí, si que habíamos cambiado y parte de aquellos chicos, alocados que soñaban con irse de aquí y con comerse el mundo se habían quedado guardados en aquella carpeta, posiblemente olvidados, porque no nos acordamos de cómo éramos, de lo que pensábamos e incluso de lo que pudimos llegar a sentir. Pero allí estaba todo, en una carpeta vieja de Bon Jovi. Nunca nos deberíamos olvidar de eso.


Otra cosa que me sorprendió era a quién iban dirigidos los escritos, eso si que ha cambiado, vaya que si ha cambiado… No te puedes hacer una idea de a quién escribía… Pero es un secreto que muy pocos sabemos, al igual que ahora, nadie sabe porque escribo como si esto fuera una carta, ni quién es mi destinatario. Tú si lo sabes, pero porque eres tú. Ese es mi secreto, que no siempre te escribí a ti amigo mío, antes hubo otro, importante, muy importante. Porque gracias a él hoy estoy aquí, gracias a aquel loco empecé a escribir y cada día le doy las gracias, por hacerme entrar en este mundillo. Y él, mi pequeño “muso” se ha quedado guardado en la carpeta para que tú sigas a mi lado en este camino, ayudándome a escribir nuevas cosas. Ahora mismo, lo único que espero es que tú nunca te quedes guardado en la carpeta. Dentro de unos años volveré a leer esto y seguramente diga: “Le tenía que haber mandado a la mierda antes”


O no. Eso de momento no lo sabremos. Hasta entonces, disfruta, porque algún día me cansaré de escribirte. 


O no.



Lucía Hevia ©

1 comentario:

Jesús dijo...

Muy bonito Lucía. Si, si. Sigue escribiendo.