sábado, 18 de mayo de 2013

CINCO ALMAS Y UN BAÚL.



Cuatro de la mañana. Seis almas se afanan en echar a bordo los últimos bultos mientras el "Santiago del mar" gruñe y cruje, como si robar el  silencio al amanecer le diera fuerza para poner proa a las furiosas jornadas de la costera del bonito.

Sueltan amarras y enfilan al grito de ¡Hala, avante!, millas y millas por proa, popa, babor y estribor donde esperan, mar y más mar. Seis almas de ojos silenciosos y helados. Algunos se persignan a la altura de la capilla, pero no echan ni una lánguida mirada a tierra, uno arroja la colilla apuradísima a la mar y bajan al rancho que apesta a gasoil, sudor y penas.

 ¡Tira millas patrón !

El paso del tiempo en la mar apenas se intuye, se desdibuja con cada atardecer, pero las grietas negras que surcan las manos, como cuencos, se profundizan, el salitre quema la piel y revienta los labios quedos, el olor a sangre viva de la pesca se mezcla con el de los cuerpos zurridos del trabajo.

Seis almas apenas hablan, apenas se tocan en los escasos metros flotantes.

El " Santiago del mar" extiende las varas como la patas de una gigantesca araña en busca de sustento, hasta que... ¡ay, zafarrancho!, dos de las almas se engarman en una espantosa bronca por una porción de marmita, una de ellas ebria de soledad y rabia,  echa mano de la viperina navaja y sin más pensar le rebana el pescuezo al compañero que hecho sangre y vísceras cae sobre el caldo.

Cinco almas se miran llenas de espanto, una incrédula.

“Se lo llevó un golpe de mar ¿estamos? -les grita el patrón- me cago en Dios  y en la Virgen, que si no acabamos tos en Chirona, se lo llevó un golpe de mar -repite- ¿está claro?", -y arrojan un bulto por la borda”

Cinco almas se miran pétreas, una incrédula.

Arriban a puerto y de la panza del "Santiago del mar", sacan a peso un pequeño y gastado baúl, dentro, abandonada, una biblia, una chaqueta de aguas raída, una cuchilla de afeitar y poco más, y así se lo dan a la viuda.

Cinco almas jamás se volverán a mirar; una vacía.


Chefi.

1 comentario:

lns Ángeles Sánchez Gandarillas dijo...

Chefi, bienvenida a bordo en donde este alma, estremecida, admira tu poder en la tormenta de las letras y que utilizas para emerger con fuerza en tu barco de emociones. Ahora, ya en puerto, seco mi escalofrío y te pido un abrazo para calmar ese drama que alarga sus sedales ensangretados hasta mi alma.
Espero tu cura de abrazo... Lines