viernes, 20 de julio de 2012

FELICIDAD


Cuando me siento en mi rincón de lectura con un buen libro soy feliz. Cuando degusto una exquisitez acompañada de un buen vino soy feliz. Cuando veo mis programas favoritos y rio con verdaderas ganas soy feliz. Cuando tengo una larga (charla, conversación) con mis mejores amigas, mis hermanas, contándonos sucesos de nuestras cotidianas y no tan triviales vidas soy feliz.

Y soy feliz cuando en nuestra intimidad, nuestros cuerpos bailan un mismo ritmo cubiertos en un erótico sudor de verdadera pasión.

Pero mi felicidad verdadera y duradera es la que surge de mi corazón, de mis entrañas, de todo mi ser, cuando escucho la palabra más dulce, limpia, sencilla y alzo la vista y veo mi mejor obra, la cual me sitúa en un lugar de este mundo confiriéndome una humanidad y al mismo tiempo una grandiosidad.

Es la palabra... "madre, mama, mami”, entonces sé que soy feliz porque la pude decir, porque la puedo oír y porque esa maravillosa (obra) persona también la escuchará y también será feliz...

Ángela ©

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