sábado, 10 de marzo de 2012

EL VIAJE.


No sabía dónde comprar el billete, dudaba… Estuve mucho tiempo titubeando. Sabia donde quería ir, lo sabía. Pero no me atrevía a dar un paso hacia adelante.

¿Y si me dice que no? Será mejor que me diga que no, así tendría más tiempo para prepararme. ¿Y si me dice que si? Mi alma se inundaría de alegría. Si me dice que no, a lo mejor me desilusionaría y si me dice si desilusionaría aun mas al ver como acaba mi algarabía.
Siempre escuchaba su voz, tan natural, tan insignificante. Me iluminaba su sonrisa tan blanca y su mirada perdida. Parecía un camino sin recorrer, las indias no descubiertas.

Debo llegar hasta allí, debo llegar….Mi mente se apaga por momentos. Me engaña. Creo que no duerme en cualquier momento sino cuando mas despierto le necesito.

¿Y si tropiezo? Caeré en su manto como invalido de mis emociones. ¿Y si deja de sonreírme? No podre ver la luz que ilumina mis días. ¿Y si desisto? ¿Cómo desistir de navegar semejantes profundidades? Ahogarme en el manto que cubre sus imperfecciones ¿Y si no resisto? ¿Sera la finalidad de este viaje la firmeza de mi aguante?

La hora habrá de llegar en cualquier momento, tendré que emprender ese hermoso viaje. Aliviar el camino primero; allanarlo…que sea la brisa que sopla sobre su hombro, respiración agitada de ignorante enamorado… Sé como el pequeño toque del moriviví, como la oportuna premisa de Moisés al mar. Ábranse aguas del mar Rojo…encamina mis pensamientos, que se pierdan en algún lugar llamado prohibido, dadle color a esta alma en pena, que huela a almizcle y a almendra y que emerjan como un llanto entre las montañas de Eva.

He de llegar allí, y recorrer poro a poro carreteras y caminos, piel de gallina; piel preparada. Examinar sin cordura la manzana envenenada. Déjame recorrer el vacío que el creador nunca llenó. Arrojar la fuerza que levanta mi calzada. Saborear el alquitrán que desborda mi cañada. Perderme en el laberinto que provoca mi premura. Ignorante desdeñado que se pierde en la comarca. Recorrer asustado presagiando una guerrilla las torres gemelas intersectadas por la medalla de una virgen morena. Llegar hasta aquellos volcanes de mares de agua dulce, y encontrar el punto donde enciende tu agonía.

Al final del viaje, llueve…y no sé si es la lluvia o es el mar el que moja. El azul se confunde. Lo que en el pasado solo era un camino se ha transformado en un destino. Destino privado, espero que sea solo mío…

Kenia Araujo Pineda ©

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