sábado, 16 de octubre de 2010

OTOÑO

Como cada septiembre, ha vuelto a llegar el otoño y se ha colado hasta el último resquicio de mi cuerpo. Lo noto en el escalofrío que me recorre la espalda nada más levantarme, en el frío perpetuo que se ha instalado en mi nariz y mis pies y que por mucho que lo intente no se marchará hasta ya bien entrada la primavera, pero sobretodo en la luz… Esa luz tan particular que brilla a eso de las 6 de la tarde y que recuerda irremediablemente al verano, a esas largas tardes de playa en las que te alcanza sin darte cuenta el atardecer con el bañador aún mojado del último chapuzón.

Por suerte, lo digo más que nada porque el que no se consuela es porque no quiere, donde vivo ahora esa luz única me sorprende pocas veces, aunque pagaría a gusto con una ración de nostalgia el ver esa luz reflejarse en la ría cada tarde, mientras el agua se recorta contra los ojos del Puente de la Maza.

Además, este inicio de estación tiene un hándicap añadido. Le falta el aliciente de los dos últimos años… Ese aporte extra de ilusión que me consolaba un poquito ante el final del siempre efímero verano. A este otoño le faltáis vosotros, los compañeros del taller. Le falta la perspectiva de reunirme con vosotros aunque sólo sea una vez al mes para compartir lecturas y escritos, pero sobre todo risas e incluso alguna que otra lágrima.

Creo que hasta ahora que veo que se acerca el momento y sé que no voy a estar, no he sido totalmente consciente de lo necesarios que son esos momentos robados al ajetreo diario, de los que ya quedan pocos, en los que no importa que pase una hora o dos, que nos estén esperando para cenar, que cualquier día nos echen de casa por esta “absurda” afición que no todo el mundo comprende…

No quiero ponerme intensa, porque no era ese el fin de este escrito, pero sí quiero que sepáis cuánto os voy a echar de menos. Aún así no os libraréis de mí tan fácilmente. Os llegarán mis deberes (más o menos puntuales) y comentaré uno por uno los vuestros a través del blog. Además estaré pendiente las tardes de reunión, porque espero por vuestro bien que me piten los oídos. ¡Feliz vuelta al cole!.

María Escobio ©
Octubre 2010

3 comentarios:

LAURA dijo...

Como ya nos conoces a tod@s, no hará falta decirte que estarás presente en todas nuestras reuniones, con deberes o sin ellos.Tus risas y "apostillamientos" (no se si existe este palabro pero seguro que tod@s sabeis lo que quiero decir) estarán en la mente de tod@s nosotr@s y hasta me atrevería a decir que alguien comentará en más de una ocasión:
"Como diría María......"
Un besote y disfruta de la suerte, TAN MERECIDA, que tienes.

Anónimo dijo...

Un abrazo María, tu siempre estarás con nosotros.

Flor dijo...

El jueves aguante las lágrimas hoy al leerte han salido,!cuanto te voy a echar de menos!al menos seguiras regalandonos esas palabras,que tanto nos gustan escritas por ti,lo dicho´....

Añorare tu compañia
las tardes del taller
viendo tu silla vacia
quiero seguir leyendo
esos relatos gratos
aunque no acaben bien
Besitos