lunes, 22 de marzo de 2010

VIAJE A MADRID


Hace una semana aproximadamente, más o menos a esta misma hora, estaba frente a la biblioteca nacional, rodeada de estatuas de los grandes genios de nuestra literatura. Quienes hacían de guías me llevaron a ese lugar concretamente porque sabían que me haría ilusión. Y no se equivocaban.

Sin embargo, después de la biblioteca, fuimos a un rincón aún más especial: El Café Gijón. Cuando traspasé la puerta y vi todas aquellas mesas en las que tantos ilustres escritores habían compartido ideas y opiniones, me pareció increíble. Tan entusiasmada estaba, que me pareció intuir a la inspiración flotando por encima de las cabezas de la gente, decidiendo a quién premiaría con su gracia.

Yo creo que entre la emoción y el humo del tabaco, me debí trastornar un poco, porque me dio por pensar que quizás algún día, en la biblioteca en la que nosotros nos reunimos, pongan una placa con nuestros nombres, orgullosos de que hayamos pasado allí un par de horas al mes. Puede que incluso alguien pose junto a ella para echarse una foto, tal y como yo hice en el conocido café.

El resto de mi viaje fue más o menos como todos: monumentos, vida nocturna (en la que también había algún que otro "monumento" digno de ver) y muchas risas compartidas.

Sin embargo, aún hubo otra nota de color digna de reflejar. Estábamos en la Gran Vía, comentando que acabábamos de ver pasar al hermano de Jesulín (mira tú qué ilusión), cuando vi pasar por mi lado a un chico del pueblo. No lo puede evitar, me giré hacia una chica que es de la zona y le dije: “Aaaaaaaay, si ese es de San Viceeeenteeeee” (léase a voces y con acento de aquí auténtico).

Ya veis, quién quiere famosos de medio pelo pudiéndose encontrarse en cualquier lugar de España con otro pejín.

María Escobio ©
Marzo 2010

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jamía, que escritos más correctos, que foto más guapa en el café Gijón, que grande eres ahora, porque... es ahora cuando se ha de vivir. El futuro es eso: futuro. No eres pesimista. Vas dando pasos y además los analizas. Los sopesas. Los masticas. No tragas todo lo que dicen, lo vives por ti misma y le das el valor que recoges tú, eres independiente con ese toque de vivencia propia. Alguien que tiene el propio criterio en su vida. Anclaje en la realidad, lo llamo yo. La cabeza amueblada y bien, con todo en su sitio, con lo que te gusta, eliminas la publicidad de la vida, ya sabes eso de los charlatanes a niveles de todo en la vida. Admiro tu poderío y tu madurez en todos los aspectos. Persona que eres, persona que sabe, persona que elige, puedes errar en cualquier asunto y recomenzar de nuevo, sin decaer. Al menos no pierdes tiempo quejándote al viento. Te mueves en él y buscas solución. Enhorabuena. Estás guapa en la foto como siempre, por dentro y por fuera. Un abrazo. Lines

Anónimo dijo...

joliiiiiin, muchas graaaacias. Así da gusto obedecerte cuando me mandas escribir... Bss

María